

La controversia en torno a la actualidad de una de las bodegas con más renombre de la Argentina sigue escalando y la incertidumbre parece consolidarse como un estado casi constante para Bodega Norton. Esta semana se indicó que Fiscalía de Delitos Económicos e Informáticos de Mendoza habría avanzado con la imputación de tres integrantes de la compañía y un representante de Acindar Pymes SGR. A ese dato la firma respondió alegando que no fue notificada de ese movimiento y negó las acusaciones ligadas a una presunta maniobra de defraudación contra Cooperativa San Carlos, con un monto involucrado que superaría los 955 millones de pesos.
Mientras tanto, la empresa mantiene una situación financiera por demás delicada: ostenta un pasivo superior a los u$s40 millones, según tribunales de Mendoza, y de acuerdo a un informe de la sindicatura cuyana unos 367 acreedores se presentaron ante la Justicia para reclamar el pago de deudas.
En paralelo, y según pudo comprobar iProfesional en la base de datos del Banco Central (BCRA), la bodega acumula una deuda superior a los $40.000 millones con distintos actores del nicho del financiamiento.
Entre los actores a los que debe la empresa se detallan los bancos Supervielle, Comafi, Industrial, Nación, San Juan, Santander, BBVA y Bank of China, entre otros. American Express y MercadoLibre también se mencionan en el informe del BCRA.
Al mismo tiempo, Norton acumula 355 cheques emitidos sin fondos por un monto que supera los 4.530 millones de pesos.
La acusación por presunta estafa
Como detalló este medio, el fiscal Alejandro Iturbide tomó la decisión después de analizar una operación que comenzó como una venta legítima de vino. Pero terminó en una trama que, según la investigación, buscaba perjudicar a la cooperativa.
Los hechos investigados configuran, en principio, el delito de defraudación por suscripción engañosa de documento, previsto en el artículo 173 inciso 3° del Código Penal.
La resolución alcanza a David Bonomi, Martín Shulz y Lorena Sánchez, de Bodega Norton. Los tres fueron imputados como coautores. También quedó involucrado Carlos Moyano, de Acindar Pymes, en calidad de partícipe primario.
Conocida esta novedad, la firma emitió un comunicado donde rechazó las acusaciones y puso en duda la acción judicial.
“Ante las publicaciones periodísticas difundidas en las últimas horas respecto de una operatoria comercial originada en 2024, Bodega Norton rechaza cualquier interpretación que atribuya un beneficio indebido o una conducta irregular por parte de la empresa, sus directivos y sus empleados”, señaló la bodega.
Al mismo tiempo, la empresa afirmó que sus directivos desconocen el tenor de la denuncia que trascendió esta semana.
“Confiamos en que la Justicia permitirá esclarecer los hechos y determinar que no hubo un accionar contrario a derecho por parte de Bodega Norton, para lo cual seguirá estando, como en todas las instancias necesarias, a disposición de la Justicia”, expresó.
El conflicto interno también afecta a Bodega Norton
En paralelo, sigue abierto un conflicto societario entre los herederos de Gernot Langes Swarovski, quien fundó la empresa y falleció hace 5 años.
La crisis de la empresa se da en un escenario complejo para el sector: el consumo interno de vino viene registrando una caída significativa, mientras que las exportaciones muestran un desempeño irregular.
Norton y otras compañías del rubro se ven impactadas por un contexto general que afectó los ingresos y los márgenes de rentabilidad de varias bodegas.
Tras la muerte de Gernot Langes Swarovski, se produjo una disputa por el control de los distintos activos del grupo familiar. Mientras la empresa de joyas quedó en manos de Markus Swarovski, la bodega Norton pasó a estar bajo la órbita de una fundación privada, con Diana Langes Swarovski y Michael Halstrick como principales beneficiarios.
Halstrick fue durante más de 30 años CEO de la bodega y una figura central en su desarrollo. Sin embargo, las diferencias con Diana Swarovski en torno a la gestión y al destino de las utilidades derivaron en una escalada de tensiones que culminó con su salida de la empresa a fines de 2023. Posteriormente, inició una demanda laboral por despido, lo que lo convirtió también en acreedor dentro del proceso concursal.
Tras la salida del histórico CEO, el directorio de Norton atravesó una etapa de inestabilidad, con renuncias y modificaciones en su integración. Parte de la conducción comenzó a ejercerse desde el exterior, lo que obligó a realizar designaciones locales para cumplir con la normativa argentina. Durante 2024 y 2025 se produjeron nuevas salidas de directores y ejecutivos clave.





