
Internet introdujo uno de los cambios mĆ”s importantes en la construcción de un nuevo sujeto social, pero las formas de pensar, de planificar y de desarrollar los programas de estudio que reciben los nativos digitales parecen mĆ”s emparentadas con los parĆ”metros (analógicos) que signaron la tradición escolĆ”stica argentina. ĀæEs posible planificar la educación ante el advenimiento de herramientas de Inteligencia Artificial (IA)? ĀæQuĆ© dice la comunidad cientĆfica al momento de pensar en adoptar (o no) herramientas como el ChatGPT en el aula?
Inteligencia artificial: ¿qué es el ChatGPT?
Es, sencillamente, un chatbot de IA que, desarrollado en 2022 por el laboratorio de investigación OpenAI y evolucionado hasta el presente, comenzó por organizar ideas y contenido de forma automatizada y hoy, montado sobre una gran base de datos y el uso de algoritmos, dan cuerpo a un verdadero modelo de lenguaje. Pero ya no es sólo eso: hace algunas semanas, su última evolución fue presentada como un supuesto interlocutor vÔlido, por ser en apariencia preciso y efectivo al momento de formular textos, imÔgenes y otros contenidos. Desde entonces, cunde el pÔnico y la exaltación en iguales proporciones.
Es por ello que diversas personalidades de la industria, la cultura, la ciencia y la investigación de todo el mundo coincidieron en la advertencia de los riesgos que este tipo de herramientas representan. Su potencial maravilla y asusta por igual, sobre todo, ante la imposibilidad de advertir sus lĆmites. Mientras la evolución de las soluciones tecnológicas avanza, muchos se preguntan por la suerte que corre la educación en ese escenario.
¿Qué tiene que ver el aula y las propuestas educativas en el debate por la IA?
Hace algunas semanas, las escuelas pĆŗblicas emplazadas en ciudades como la de Nueva York prohibieron a sus alumnos el uso de este chat basado en IA para realizar sus tareas, por el impacto negativo que significa al proceso de aprendizaje.
ĀæEs posible planificar nuevas formas de acceso al conocimiento que atienda a este cambio? ĀæQuĆ© rol ocupa la tecnologĆa hoy en esos programas y cuĆ”l serĆa el deseable? ĀæCómo responden las propuestas Ć”ulicas a estudiantes que hacen la tarea ayudados por el ChatGPT? ĀæCuĆ”les son los riesgos venideros, en caso de no reaccionar a tiempo? ĀæSe piensa sobre esto en tĆ©rminos programĆ”ticos en la Argentina?
Las preguntas sobran y, algunas de las tantas posibles respuestas las ofreció Laura Ación, coordinadora general de MetaDocencia, investigadora adjunta del Conicet en la Universidad de Buenos Aires, donde dirige el Co-Laboratorio de Uso Responsable de Dato.
La herramienta ChatGPT permite elaborar textos de manera automƔtica sobre cualquier tema.
Ación, ademĆ”s, es una de las mĆ”s de 400 personas del mundo de la ciencia y la investigación que firmó la “Declaración de Montevideo sobre Inteligencia Artificial y su impacto en AmĆ©rica Latina” y quien, en diĆ”logo con iProfesional, advirtió sobre la “irresponsabilidad” con la que se lanzó al mundo esta herramienta de IA.
MetaDocencia: un proyecto argentino que crea cientĆficos responsables
MetaDocencia es una iniciativa argentina nacida al calor de la pandemia para ofrecer talleres virtuales y de calidad para la comunidad hispanohablante, con la misión de construir capacidades cientĆficas y tĆ©cnicas en forma responsable y con mirada local, a travĆ©s de la co-creación de redes, espacios de aprendizaje y recursos accesibles.
“En Argentina es muy alentador ver como quienes se dedican a la docencia y cuentan con recursos abundantes muy rĆ”pidamente han comenzado a encontrarle la vuelta” dijo Ación en relación a la adopción de tecnologĆas para usos pedagógicos y aseguró que “estas personas van integrando, de distintas maneras, la disrupción que implica la gravĆsima irresponsabilidad de parte de empresarios de Silicon Valley (ā¦) que permiten que estas tecnologĆas estĆ©n al alcance de la mano de cualquier persona con una conexión a internet y una computadora”.
La situación es grave y Ación lo alertó al explicar que “son tecnologĆas con serios problemas de funcionamiento y cuyas consecuencias de uso sobre nuestras sociedades son completamente desconocidas”.
Inteligencia artificial: la comunidad cientĆfica exige control para evitar riesgos
“Sabemos desde hace dĆ©cadas que el progreso requiere soluciones mucho mĆ”s complejas, no es instantĆ”neo, estĆ” basado en conocimientos multidisciplinares y acciones polĆticas y que la tecnologĆa es una mera herramienta, no una solución”, precisó Ación y recordó que en aquella Declaración de Montevideo comenzaron a “advertir sobre estos problemas”.
El documento en cuestión fue consensuado y publicado en marzo de este aƱo, cuando cientos de especialistas propusieron siete ideas generales vinculadas a que, por ejemplo, el desarrollo de la IA cumpla con los principios rectores de los Derechos Humanos, al tiempo que se planteó la necesidad de desarrollar criterios y estĆ”ndares que faciliten la calificación de estas tecnologĆas segĆŗn sus riesgos, de cara a contar con “polĆticas pĆŗblicas que protejan el bien comĆŗn sin obturar los beneficios del desarrollo tecnológico”.
Docentes de todo el mundo ya advierten por la presencia de ChatGPT en las aulas.
Escuelas, en alerta por ChatGPT: exigen un marco regulatorio
Pero Ación tambiĆ©n puso al uso de la tecnologĆa en el contexto de las urgencias locales. “Contar con recursos abundantes para docencia en Argentina y en el resto de AmĆ©rica latina, durante las Ćŗltimas dĆ©cadas, es la excepción y no la regla”, subrayó y recordó que buena parte de la tarea docente en el aula estĆ” vinculada a sobrellevar los apremios socioeconómicos, propios y de su comunidad.
Pero, Āæes posible proyectar nuevas formas de acceso al conocimiento que atienda a este cambio, con la premura necesaria? Para esta investigadora, “los cambios van a una velocidad que no permiten ningĆŗn tipo de planificación, incluso en paĆses con mayores recursos para planificar sus polĆticas educativas”, dijo y sentenció que “esto que estamos viendo es la dictadura de la ideologĆa de la start-up tecnológica. Nuestras sociedades no son start-ups y funcionan con los tiempos mĆ”s largos que exigen las democracias”.
“La Ćŗnica solución que yo veo es dictar urgentemente una moratoria internacional al despliegue de estas tecnologĆas para uso pĆŗblico. Es decir, impedir que tecnologĆas como ChatGPT puedan estar al alcance de la mano de cualquier persona con acceso a Internet y a una computadora” dijo Ación y no se refirió a cesar en los procesos investigativos sino a comenzar a desarrollarlos de forma “controlada y con consentimiento de quienes participan de estas investigaciones”.
¿Alcanza con la reflexión y la conciencia?
Importa, en este caso, tener conciencia sobre las consecuencias que estas implementaciones provoquen en las sociedades. “Tenemos que trabajar para regular muy fuertemente el acceso pĆŗblico a la tecnologĆa que rompe nuestras sociedades sin proveer beneficios comprobables y con consecuencias en el corto, mediano y largo plazo, desconocidas”, alertóAción y subió la vara de la apuesta, al tiempo que multiplicó los interrogantes.
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Cuando se habla de educación, sin lugar a dudas, se habla del presente pero, sobre todo, del futuro; y el desafĆo se redobla cuando los procesos que la tecnologĆa inaugura parecen poner en jaque buena parte de los consensos alcanzados como sociedad. En este caso, debate sobre la utilización de ciertos tipos de herramientas tecnológicas en el aula urge y estĆ” abierto.





