

El equipo económico de Luis Caputo cuenta con un alivio financiero tan oportuno como clave para las cuentas públicas, dado que la brecha de subsidios energéticos en el segmento residencial promedio se desplomó al 26%, marcando el nivel más bajo de todo el año, de acuerdo con el último informe del Monitor Eléctrico de RICSA Alyc correspondiente a septiembre de 2026.
Este repliegue de la asistencia estatal es consecuencia de una combinación de factores estacionales como la fuerte caída en los costos reales de referencia del sistema y una mayor participación de fuentes de generación más económicas que aportaron previsibilidad a un mercado eléctrico mayorista (MEM) caracterizado por su volatilidad.
Esta reducción en el gasto se da a días del planteo del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre los subsidios en su informe Perspectivas Económicas para el Hemisferio Occidental, presentado durante la Asamblea Anual del FMI en Bangkok, Tailandia. El documento advierte que las medidas generalizadas para amortiguar el aumento de los precios internacionales de la energía pueden distorsionar el funcionamiento de los mercados y desalentar el ahorro energético.
“Debe preservarse el difícilmente logrado avance alcanzado en varios países, incluidos Argentina, Bolivia y Ecuador, en cuanto a la reducción o eliminación de los subsidios a la energía”, sostuvo el organismo.
El desglose de los subsidios: ¿quién paga qué?
El repliegue de los subsidios al 26% en septiembre implica una reducción sustancial frente al pico crítico alcanzado en julio, cuando la asistencia del Estado trepaba al 65%. Ya en agosto la brecha se había contraído al 43%, pero el retroceso del noveno mes profundizó la tendencia gracias a una caída del 20,4% en el costo real de referencia del segmento.
El mapa de aportes exhibe marcados contrastes según el comportamiento y la categorización de los usuarios residenciales, tal como detalla el reporte:
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Cobertura general: La cobertura residencial promedio se ubicó en el 74%, experimentando un salto de 17 puntos porcentuales respecto a agosto (cuando se ubicaba en el 57%).
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Segmento base subsidiado: Los usuarios dentro de este esquema cubren apenas el 32% del costo real, lo que equivale a unos 36.813 $/MWh, mientras el Estado absorbe el 68% restante.
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Usuarios sin subsidio y excedentes: En la vereda opuesta, los sectores de mayores ingresos y aquellos consumidores que superan los umbrales de base (consumo excedente) ya aportan por encima del costo pleno de generación, alcanzando el 111% (equivalente a 126.822 $/MWh) y el 112% (127.686 $/MWh) respectivamente.
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Precio Estacional: El PEST vigente se posicionó en 110.530 $/MWh, lo que representa un incremento interanual del 58,4% en comparación con septiembre de 2025.
Desplome del precio spot y un mercado con menor presión
El alivio fiscal del sector energético también encuentra sustento en la dinámica de precios mayoristas. Tras los picos extremos registrados durante el invierno —meses en los cuales el precio spot escaló hasta los 140 u$s/MWh en mayo y tocó un techo de 189 u$s/MWh en junio—, septiembre marcó un descenso pronunciado.
El precio spot se ubicó en 90,1 u$s/MWh, lo que representa una caída del 42,9% frente a agosto (cuando cotizaba considerablemente más alto). Pese a este reacomodamiento bajista mensual, al realizar la lectura interanual se observa una suba del 17,0% frente a los 77,0 u$s/MWh de septiembre de 2025.
Por su parte, el Costo Marginal Operativo (CMO) acompañó la tendencia a la baja con un valor de 62,2 u$s/MWh (un retroceso mensual del 55,9%), mientras que el Costo Asignado se redujo un 20,8% para ubicarse en 75,3 u$s/MWh.
El informe de RICSA subraya que el precio spot se mantuvo un 19,7% por encima del mercado asignado, achicando notablemente la brecha de meses anteriores (en agosto esa diferencia llegó a ser del 66%). En cuanto a la estructura general del mercado, la oferta total alcanzó los 11.621 GWh, dividiéndose entre un 61% de generación asignada (regulada), un 24% de mercado spot y un 15% correspondiente a contratos entre partes (MAT).
Demanda en alza y un fuerte protagonismo hídrico
El consumo de energía no detuvo su marcha expansiva. La demanda eléctrica total alcanzó los 11.210 GWh, lo que arroja una variación interanual del +5,4%. Este incremento estuvo apalancado, en parte, por factores climáticos.
La temperatura media en el Gran Buenos Aires (GBA) se ubicó en los 14,7 °C, registrando un descenso de 1,0 °C en relación con septiembre del año pasado y quedando en línea con la media histórica (+0,1 °C), con marcas extremas que oscilaron entre los 7,1 °C de mínima y los 22,2 °C de máxima.
Regionalmente, el crecimiento fue generalizado en todo el país, aunque con disparidades marcadas:
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Patagonia lideró cómodamente el incremento con un +12,3% i.a.
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Litoral escoltó el podio con una suba del +7,3% y el Noreste creció un +6,9%
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El Gran Buenos Aires (GBA), que concentra por sí solo el 37% de la demanda nacional (4.189 GWh), acompañó el promedio general con un incremento del +5,4% i.a.
En lo que refiere a la composición de la demanda por tipo de usuario, el sector Residencial cubierto lidera con un 45%, seguido por el sector No residencial cubierto (18%), GUMA (15%), No residencial no cubierta (8%), GUDI (7%), GUME (5%) y MATE (2%).
Recomposición de la matriz: el boom del agua y el sol
La oferta local de generación real sumó 11.152 GWh, evidenciando un cambio en la matriz energética gracias a las condiciones hidrológicas favorables. Las fuentes renovables incluyendo las grandes hidroeléctricas mayores a 50 MW treparon hasta capturar el 54,3% de la generación total, experimentando un salto interanual del 20,0%.
La estrella indiscutida del mes fue la generación hidráulica mayor a 50 MW, que se disparó un 31,8% i.a. (saltando de 2.662 a 3.508 GWh). Este caudal hídrico permitió un desplazamiento operativo de los combustibles fósiles: el despacho térmico cayó un 11,6% (de 4.704 a 4.159 GWh).
Dentro de las energías renovables no convencionales, la solar lideró con un crecimiento del +23,4% i.a. alcanzando los 602 GWh, al tiempo que la eólica se mantuvo prácticamente estable con un leve aumento del +1,2%. Por su parte, la generación nuclear aportó un 8,4% del total con una mejora del +3,2% interanual.
Con estos números sobre la mesa, el Monitor de RICSA deja en evidencia un escenario macroeconómico favorable para el Palacio de Hacienda. El sistema eléctrico no sólo logró abastecer una mayor demanda sin sobresaltos operativos, sino que lo hizo reduciendo drásticamente la asistencia del Tesoro a mínimos anuales y aprovechando una potente inyección de energía limpia y económica.





