

El nuevo dato de inflación publicado por el INDEC, correspondiente a julio y que fue más elevado al mes previo, deja en evidencia al plazo fijo tradicional, debido a que la renta que ofrece sigue siendo negativa. Por eso, desata un debate entre los ahorristas, y los economistas de la City opinan qué perspectivas puede tener esta inversión y por qué sigue siendo atractiva si se la compara con el movimiento del dólar.
El último dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) reveló que fue de 2,1% en julio pasado, lo que representó un incremento respecto al 1,9% medido en junio y cortó una racha bajista de tres meses.
Si bien los analistas consideran que esta suba más elevada se trata de un fenómeno estacional, por las vacaciones de invierno, en el fondo acentuó el panorama de que las tasas de interés que pagan los depósitos en pesos son negativas.
Es decir, los plazos fijos tradicionales brindan una renta que no logra compensar la pérdida de poder de compra de los ahorros generada por la inflación.
Cuánto rinden los plazos fijos en agosto 2026
De forma concreta, un depósito de pesos en los distintos bancos del sistema financiero puede llegar a pagar una tasa nominal anual (TNA) que puede ir desde un mínimo de 16% a un máximo de 22,25% anual, para las colocaciones realizadas a 30 días, que es el tiempo mínimo de encaje requerido para este tipo de instrumento.
Las tasas de interés de los plazos fijos tradicionales se encuentran estables, en torno a este nivel, desde hace unos tres meses, lo que representa que, en la actualidad, la ganancia efectiva mensual obtenida varíe entre un piso de 1,32% y un techo de 1,8%, según la entidad donde se realice.
Es decir, permiten ganar desde un mínimo $13.200 hasta un máximo de $18.290, por cada millón de pesos colocados a 30 días.
Entonces, si se compara la inflación de julio, que fue 2,1%, respecto al piso de 1,3% mensual que brinda un plazo fijo tradicional en algunos bancos, la renta negativa parte de un máximo de 0,8 punto porcentual y se va reduciendo hasta 0,3 punto porcentual de diferencia.
“El tema ahí son las tasas de interés de todo el sistema financiero. Si bien las tasas fijas de los títulos públicos estuvieron subiendo los últimos meses y son reales positivas, quizás el plazo fijo no acompañó de la misma manera y, por eso, vemos que no son tan atractivos como las inversiones en el mercado de capitales”, afirma Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la Consultora Quaestus, a iProfesional.
Por su parte, la economista Natalia Motyl agrega: “Efectivamente, hoy nos encontramos con tasas de interés reales negativas frente a una inflación que todavía no termina de estabilizarse del todo en el rango del 2%”.
Plazo fijo tradicional versus inflación: qué ocurre
En base a las proyecciones de los analistas de mercado, la alta inflación de 2,1% de julio es un rebote puntual y la tendencia volvería a la baja en los próximos meses y, por ende, la renta de los plazos fijos se acercaría nuevamente.
“La tasa del plazo fijo de hoy al ser mirada contra la inflación de los próximos 30 días, y en ese sentido, no es tan negativa”, tranquiliza Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central, en base a una encuesta con 44 economistas privados, se considera que en el corriente agosto la inflación será de 1,8%, y para septiembre se espera esta misma cifra.
Igualmente, estos porcentajes para el índice de precios al consumidor son más altos que las rentas de los plazos fijos ofrecidas por los distintos bancos, que siguen proponiendo una renta negativa.
“Las tasas en pesos no deberían subir por el momento, porque se están renovando sin problemas los plazos fijos”, dice a iProfesional un ejecutivo de un importante banco privado.
En este aspecto, Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), contextualiza: “Si el Banco Central privilegia, en el trade off de corto plazo, reducir la inflación a riesgo de ralentizar el aumento en el nivel de actividad, preferirá, al menos de momento, recortar los rendimientos reales negativos de las tenencias de pesos. Por eso es muy importante monitorear la evolución de la demanda de dinero en función de las expectativas sobre los rumbos de los superávit fiscal y externo, y del tipo de cambio futuro”.
De manera puntual, Motyl considera que, “si bien hemos visto ciertas subas en la curva de tasas, mi lectura es que el Gobierno va a seguir manteniéndolas por debajo de la inflación por una cuestión estrictamente estratégica: el objetivo actual es influir directamente sobre las expectativas del mercado”.
Es decir, sostiene que a diferencia de la lógica anterior de “correr la inflación desde atrás” subiendo la tasa, la estrategia actual busca fijar un techo nominal.
“Al mantener la tasa ahí, el Banco Central le envía una señal clara a la economía de que la inflación proyectada tiene que converger por debajo de ese 2%. Es una política de anclaje”, reflexiona Motyl.
El plazo fijo sigue siendo más negocio que el dólar
Al mismo tiempo, existe otro componente clave para el Gobierno para sostener las actuales tasas de interés de los plazos fijos, más allá que, de momento, son superadas por la inflación mensual. Este punto positivo que lleva a apostar por los depósitos en pesos es que, pese a su renta negativa, superan en rendimiento al comportamiento del dólar, que es la inversión tradicional e histórica de resguardo de los argentinos.
Esto se debe a que el billete estadunidense se mantiene estable en todo agosto, y sube de precio apenas 2% en todo el 2026.
Por ende, es más negocio ahora hacer un plazo fijo tradicional que comprar dólares.
“Creo que lo que se mira es la tasa de interés contra la expectativa de depreciación del tipo de cambio. En ese sentido, la tasa del plazo fijo está más alineada que respecto a la inflación, que respecto al dólar”, sostiene Baer.
A ello suma Rossignolo: “La baja de la tasa de inflación hace que el rendimiento real de las colocaciones financieras tradicionales sea menos negativo, recuperando terreno, inclusive, con respecto al tipo de cambio real”.
En resumidas cuentas, la mayoría de los expertos consultados por iProfesional considera que las tasas se mantendrán en estos niveles, al menos en el corto plazo, mientras el precio del dólar también se encuentre controlado.
“Al menos durante los próximos meses, y en tanto no veamos una mayor volatilidad en el mercado cambiario, las tasas de interés se van a mantener en estos valores actuales como una herramienta clave de estabilización”, concluye Motyl.
Al respecto, Bernues completa, como objetivo más a largo plazo, que “lo esperable es que, eventualmente, los bancos puedan trasladar a que el inversor de plazos fijos pueda tener una rentabilidad real positiva, que es algo que busca el Gobierno”.-





