

Las acciones de IBM atravesaron una jornada negra luego de que la compañía difundiera cifras preliminares de su segundo trimestre fiscal que quedaron por debajo de las expectativas del mercado.
Los títulos de la tecnológica estadounidense retrocedieron 25%, una baja récord para la empresa que superó incluso la registrada durante el “lunes negro” de Wall Street de 1987, cuando había perdido 23,7%.
El impacto del cambio en el negocio de inteligencia artificial
Desde IBM explicaron que el desempeño estuvo condicionado por una modificación en las prioridades de inversión de sus clientes. Muchas compañías comenzaron a concentrar sus presupuestos en infraestructura vinculada con inteligencia artificial, dejando en segundo plano otros productos tradicionales.
La empresa informó que entre abril y junio obtuvo ingresos por u$s17.200 millones, lo que representó un crecimiento de apenas 1% frente al mismo período anterior.
“No nos adaptamos ni nos movimos lo suficientemente rápido“, reconoció el CEO de IBM, Arvind Krishna, en una comunicación enviada a los accionistas.
IA, servidores y escasez: el cambio que afectó a IBM y sus clientes corporativos
El fuerte avance de los proyectos de inteligencia artificial generó una competencia global por equipamiento tecnológico, desde servidores hasta procesadores y sistemas de almacenamiento.
Ese escenario provocó aumentos de precios y dificultades de abastecimiento en distintos segmentos de la industria. Según IBM, varios clientes corporativos aceleraron sus compras de hardware durante el cierre del trimestre para anticiparse a posibles subas.
Sin embargo, ese movimiento modificó la distribución del gasto y afectó especialmente a áreas históricas de IBM, como los servidores centrales (mainframe), un negocio con mayores márgenes de rentabilidad, y algunas soluciones de software asociadas.
Menores ingresos en infraestructura y software y las áreas que sí mostraron crecimiento
La compañía también señaló que las preocupaciones relacionadas con la ciberseguridad llevaron a varios clientes a postergar decisiones y provocaron que numerosos contratos no pudieran cerrarse dentro del período analizado.
El segmento de infraestructura, donde se incluyen los servidores de IBM, registró una contracción de 7% en sus ingresos. En tanto, la división de software mostró una expansión del 5%, aunque por debajo de las previsiones del mercado.
Dentro del balance hubo algunos datos positivos. Red Hat, la unidad especializada en software de código abierto, logró incrementar sus ingresos 11% durante el trimestre.
Además, el negocio vinculado a servidores y almacenamiento por fuera de la línea mainframe registró un crecimiento significativo, con una suba del 37% en sus ingresos.
Pese a esos avances, los inversores castigaron la falta de adaptación al nuevo escenario tecnológico y llevaron a IBM a registrar la mayor caída diaria de su historia en los mercados.
Wall Street se pregunta si es momento de comprar porque las “Siete Magníficas” están más baratas que nunca
Después de varios años como protagonistas indiscutidas del mercado, las grandes empresas tecnológicas atraviesan una etapa de mayor cautela entre los inversores. Las firmas conocidas como las “Siete Magníficas” quedaron rezagadas frente al índice S&P 500 y ahora algunos analistas evalúan si la caída en sus valuaciones puede convertirse en una oportunidad de entrada.
Un informe elaborado por especialistas de Morgan Stanley indicó que este grupo cotiza actualmente con la menor diferencia de valoración frente al S&P 500 en más de una década, según un análisis publicado por Brian Sozzi en Yahoo Finance.
El estudio tomó como referencia el múltiplo precio-beneficio (P/E) de las siete compañías tecnológicas frente al resto de las empresas que integran el principal índice bursátil estadounidense.
Durante gran parte de la década de 2020, estas acciones llegaron a operar con una prima superior al 30% respecto del resto del mercado. Sin embargo, esa brecha se redujo en la actualidad hasta ubicarse cerca del 10%.
Casi todas las “Siete Magníficas” quedaron detrás del S&P 500 en 2026: qué pasó
El cambio de escenario también se refleja en el comportamiento bursátil. En lo que va de 2026, casi todas las integrantes de las “Siete Magníficas” registraron un rendimiento inferior al del S&P 500.
La única excepción fue Alphabet-A, que acumuló una suba del 14,5% en el año, mientras que el índice de referencia avanzó un 8,8% en el mismo período.
El resto del grupo comenzó a enfrentar mayores cuestionamientos por parte del mercado, especialmente por el fuerte volumen de recursos que están destinando a la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial.
La millonaria apuesta por inteligencia artificial empieza a preocupar a Wall Street
El principal interrogante de Wall Street está relacionado con el enorme desembolso que realizan las grandes tecnológicas para ampliar su infraestructura de IA.
Las estimaciones del mercado indican que el gasto de capital vinculado con inteligencia artificial podría aumentar alrededor de un 70% y superar los u$s700.000 millones durante este año.
La construcción de nuevos centros de datos, la incorporación de procesadores avanzados y el desarrollo de sistemas de computación cada vez más potentes requieren inversiones millonarias que comenzaron a presionar sobre la capacidad de generación de efectivo de estas compañías.
En ese contexto, se espera que el flujo de caja libre conjunto de las “Siete Magníficas” para los próximos 12 meses retroceda respecto del máximo alcanzado en 2024.
“Existe una creciente preocupación por el gasto de capital de las mayores empresas de hiperescala”, señaló Jim Reid, estratega de Deutsche Bank.





