
Daniel Passerini quiere convertir el problema de CĂ³rdoba en una hoja de ruta para los intendentes de todo el paĂs. Con un fallo adverso de la Corte Suprema de Justicia como detonante y el riesgo de una catarata de demandas empresariales en el horizonte, el intendente capitalino saliĂ³ a reformular la tasa de Comercio e Industria para intentar preservar el principal sostĂ©n de las finanzas municipales.
El movimiento tiene una dimensiĂ³n que excede la discusiĂ³n tributaria local. Lo que estĂ¡ en juego es la capacidad de los gobiernos municipales para financiar sus servicios en medio de la recesiĂ³n, la caĂda de los ingresos y el repliegue de la asistencia nacional. Por eso, Passerini busca que la respuesta jurĂdica de CĂ³rdoba se convierta tambiĂ©n en una estrategia polĂtica compartida con el armado de intendentes que lideran con Pablo Javkin, de Rosario.
El Ejecutivo municipal enviĂ³ al Concejo Deliberante un proyecto de tratamiento urgente para modificar el artĂculo 256 del CĂ³digo Tributario cordobĂ©s. La iniciativa redefine el hecho imponible y enumera los servicios que justifican el cobro de la contribuciĂ³n. La apuesta es cerrar los flancos que dejĂ³ expuestos la Corte y construir un modelo que pueda ser observado por otras administraciones locales.
La urgencia tiene un motivo concreto: la tasa representa aproximadamente dos tercios de los ingresos municipales por vĂa impositiva. Una ofensiva judicial exitosa contra ese esquema podrĂa comprometer seriamente el funcionamiento de la ciudad. El contexto es la coordinaciĂ³n de jugadas de la Corte con el Gobierno nacional.
Los intendentes en alarma total por el fallo de la Corte que puede voltearle las tasas que cobran
El antecedente inmediato es la sentencia del 10 de septiembre, cuando la Corte Suprema revocĂ³ un pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia de CĂ³rdoba que habĂa avalado el cobro de la contribuciĂ³n al Banco Galicia. El litigio, iniciado por una deuda correspondiente a las intendencias de GermĂ¡n Kammertah y Luis Juez, terminĂ³ convirtiĂ©ndose en una advertencia para los municipios que aplican tributos similares.
El mĂ¡ximo tribunal cuestionĂ³ la amplitud con la que estaba definido el hecho imponible cordobĂ©s. Para la Corte, no alcanza con invocar genĂ©ricamente servicios de higiene, salubridad, control o bienestar general: el municipio debe acreditar una prestaciĂ³n concreta, efectiva e individualizable que justifique el cobro. TambiĂ©n debe existir una relaciĂ³n razonable entre el servicio y el monto exigido.
El problema es que el criterio puede ser utilizado por bancos, comercios e industrias para cuestionar obligaciones tributarias en distintas jurisdicciones. La preocupaciĂ³n se extiende a los intendentes de las principales ciudades cordobesas, que ya venĂan coordinando posiciones a travĂ©s de la ComisiĂ³n Tributaria Intermunicipal Permanente, integrada por CĂ³rdoba capital, RĂo Cuarto, Villa MarĂa, San Francisco y Alta Gracia.
En ese esquema, la salida no parece limitarse a una discusiĂ³n entre asesores letrados y abogados de las empresas. Los intendentes necesitan una respuesta polĂtica que involucre a la Provincia, a los legisladores nacionales y a las autoridades del sistema tributario federal.
La reforma apunta a cambiar el argumento sobre el que descansa la recaudaciĂ³n municipal. En lugar de una formulaciĂ³n amplia, el nuevo texto enumera 12 categorĂas de prestaciones municipales: habilitaciones, inspecciones de seguridad e higiene, controles sanitarios y ambientales, prevenciĂ³n de riesgos, ordenamiento de la circulaciĂ³n, fiscalizaciĂ³n logĂstica, cartelerĂa, protecciĂ³n de consumidores y actuaciones de la Guardia Urbana, entre otras.
TambiĂ©n contempla actividades desarrolladas mediante plataformas digitales y establece que los servicios pueden prestarse de manera presencial, documental, electrĂ³nica o remota. Para los servicios continuos, la Municipalidad sostiene que no deberĂa ser necesaria una inspecciĂ³n individual en cada perĂodo, siempre que pueda acreditar las actuaciones realizadas y su vinculaciĂ³n con el contribuyente.
El proyecto busca, ademĂ¡s, precisar que el cĂ¡lculo de la tasa debe considerar los costos directos e indirectos de las prestaciones, su intensidad y la capacidad contributiva, con criterios de razonabilidad y proporcionalidad.
La apuesta de Passerini consiste en transformar una descripciĂ³n genĂ©rica de servicios en un vademecun verificable. Pero hay una incĂ³gnita decisiva: si la nueva redacciĂ³n serĂ¡ suficiente para superar el estĂ¡ndar que fijĂ³ la Corte. Modificar una ordenanza no garantiza, por sĂ solo, que los jueces consideren acreditada la contraprestaciĂ³n.
El frente judicial se cruza con la ofensiva polĂtica del Gobierno nacional contra las tasas municipales. La administraciĂ³n de Javier Milei cuestiona los gravĂ¡menes locales por su impacto sobre los costos de las empresas y los precios. El Banco NaciĂ³n tambiĂ©n quedĂ³ asociado a esa disputa por sus planteos contra las cargas municipales y la amenaza de cerrar sucursales, una extorsiĂ³n sobre los puestos de trabajo directos en las ciudades del interior.
La discusiĂ³n enfrenta dos argumentos. Para el Gobierno nacional, determinadas tasas encarecen la actividad econĂ³mica y funcionan como impuestos encubiertos. Para los intendentes, los tributos financian servicios que deben sostener incluso cuando caen la recaudaciĂ³n y los recursos que llegan desde la NaciĂ³n.
La dimensiĂ³n del riesgo explica el apuro de Passerini. Si el criterio de la Corte se extiende a otros municipios, las empresas podrĂan encontrar una vĂa para impugnar sus obligaciones. Y la discusiĂ³n podrĂa escalar desde Comercio e Industria hacia otros tributos, con Ingresos Brutos como una preocupaciĂ³n adicional para las provincias. Por todo esto, Passerini no esperĂ³ al nuevo cĂ³digo tributario, que se aprueba en diciembre, y avanzarĂ¡ con esta reforma en los prĂ³ximos dĂas, antes del cierre del Presupuesto 2027.





