

Gustavo Sáenz apoyó a Hugo Passalacqua en su pelea con Carlos Rovira y destrozó al histórico jefe político de Misiones, al que trató de “capanga” y “fantasma”.
El gobernador de Salta participó en Posadas de la reunión de los mandatarios del Norte Grande y encendió el encuentro al tomar posición sobre la interna política que se desató en Misiones.
El salteño lanzó una frase que se convirtió en protagonista de la reunión: “Se terminaron los capangas”.
Esas palabras tuvieron como claro destinatario a Rovira, ex mandatario misionero y actual conductor político del Frente Renovador de la Concordia. “No puede gobernar un fantasma, un señor ingeniero que no lo conoce nadie, o por lo menos no lo conozco yo”, manifestó Sáenz y sin titubear, agregó: “Rovira creo que se llama”.
La cuestión no terminó ahí. Sáenz afirmó que ciertos dirigentes con los que comparte espacios legislativos suelen decirle que “hay que hablar con el ingeniero” y contó que en una oportunidad le envió un mensaje a Rovira, pero nunca le contestó.
“Lo que sé es que por teléfono digita y dice qué es lo que hay que hacer o no hacer para los misioneros”, dijo el salteño. “Yo acompaño a los gobernadores, acompaño a la gente que ha sido elegida por la gente y está bueno que se democratice de una vez por todas Misiones”, agregó.
Al ser consultado sobre una eventual reelección de Passalacqua, Sáenz apoyó sin dudar a su par provincial: “Yo lo voy a acompañar seguramente si él decide ser candidato, pero más que nada acompaño la decisión de gobernar. El gobernador es él, lo eligió la gente a él”.





