

En cuenta regresiva para el arribo de otra tanda de cazas F-16, el Gobierno argentino sigue acentuando las tratativas para incrementar la capacidad aérea de las fuerzas armadas. En línea con eso, el oficialismo procura cerrar para antes de fin de año el arribo de unidades UH-60 Black Hawk aún operativas en los Estados Unidos. La intención es disponer de al menos dos helicópteros durante el segundo semestre de 2026, con lo que se intentaría reducir el vacío operativo crítico que atraviesa la aviación del Ejército Argentino a partir de la baja de los Puma y Súper Puma. La compra que busca concretar La Libertad Avanza (LLA) contemplaría un total de 10 unidades, por un valor de al menos u$s2 millones por Black Hawk. Para que se concrete el traspaso, la operación requiere obligatoriamente la aprobación del Congreso de los Estados Unidos por lo que los esfuerzos diplomáticos de la gestión Milei están puestos en abrochar ese aval antes de que se proceda a la firma del contrato definitivo y el consecuente desembolso de fondos.
Si bien la intención del Gobierno es no pasarse de los u$s2 millones por helicópteros, fuentes norteamericanas señalan que dicho valor es un precio estándar que Estados Unidos aplicaría a las aeronaves por tratarse de unidades pasadas a retiro. Pero que el reequipamiento de los Black Hawk demandará fondos extra.
Por qué se demora adquisición de los helicópteros Black Hawk
Así, la arquitectura comercial definitiva en los contratos de ventas militares estadounidenses a países extranjeros obliga a incluir paquetes logísticos complementarios. Esto es, provisión de motores adicionales, stock inicial de repuestos críticos garantizados por contrato, armamento defensivo y los programas de adiestramiento técnico para los pilotos y personal de mantenimiento, que se realizaría en la Argentina pero con personal norteamericano.
En cuanto a los tiempos de entrega, el cronograma trazado por las autoridades militares argentinas prevé que los primeros helicópteros arriben al país antes de que finalice el corriente año fiscal. La urgencia por acelerar las recepciones responde a la obsolescencia técnica del remanente de la flota actual de transporte. Y, también, a la necesidad de iniciar de inmediato la reconversión de talleres y la habilitación de las tripulaciones operativas.
Al margen de esto, en el Ejército Argentino ya evalúan opciones técnicas y comerciales para actualizar la aviónica de los helicópteros. La idea es recibir las unidades directamente en condiciones de vuelo y con instrumentación digital modernizada.
Hoy por hoy, la mayor demora en la operación está dada en que la venta de los Black Hawk requiere obligatoriamente la aprobación del Congreso de los Estados Unidos. El Departamento de Estado norteamericano es la primera instancia encargada de evaluar la viabilidad política de la transferencia de los aparatos.
Respecto de esto, fuentes diplomáticas coinciden en que el fuerte alineamiento geopolítico promovido por la administración de Buenos Aires con la Casa Blanca viene facilitando ciertos consensos políticos que permitirían destrabar la adquisición. La luz verde del Capitolio fue lo que logró facilitar, por ejemplo, las recientes compras de los vehículos blindados a ruedas Stryker 8×8 y los aviones de exploración marítima P-3 Orion.
Se anticipó el arribo de más cazas F-16
A muy poco de que una primera tanda de pilotos completara sus primeros vuelos en soledad en ese sistema de armas, y luego de que se acordará la provisión de misiles ultrapoderosos para dichos aviones, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) confirmó cuándo tendrá lugar el arribo de otra media docena de cazas F-16 adquiridos a Dinamarca.
En concreto, la flotilla aterrizará en el país durante el mes de septiembre, lo que representará un adelanto de tres meses respecto de la fecha pautada en un principio con el país europeo, establecida para diciembre de cada año.
A diferencia del traslado anterior, la FAA ahora evalúa que de los vuelos hacia la Argentina tomen parte los pilotos que ya se encuentran avanzados en su formación. Al mismo tiempo, el Gobierno negocia con la nación escandinava la posibilidad de seguir adelantando la incorporación de los F-16 restantes, dividida inicialmente en dos tandas más de 6 aeronaves cada una.
Según se indicó desde la FAA, la flotilla de cazas que llegará este año volarán hacia la Argentina desde la base aérea de Skrydstrup, ubicada en la península de Jutlandia. La media docena de aviones que se trasladará en septiembre volverá a hacer base en el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.
Esto reconfirma, también, que las labores para el despliegue del sistema de armas F-16 en Tandil, en territorio bonaerense, vienen demoradas más allá de que desde la institución castrense se afirma que los cambios que se vienen implementando en esa base avanzan a paso acelerado.





