

La crisis que atraviesa el negocio de la maquinaria agrícola comenzó a reflejarse también en el mercado de capitales. Una empresa del sector informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que no podrá afrontar con recursos propios un vencimiento de sus obligaciones negociables (ON) y que serán las entidades que garantizan la emisión las que deberán hacerse cargo del pago a los inversores.
Se trata de Zafra S.A., una compañía tucumana fundada hace más de cuatro décadas que se dedica a la comercialización de maquinaria agrícola, repuestos, servicios y soluciones tecnológicas para el agro. Durante años fue uno de los principales concesionarios de John Deere en Tucumán y Santiago del Estero. A través de esa representación comercializaba tractores, cosechadoras y también equipos de siembra, fertilización y pulverización, además de ofrecer servicios de posventa, agricultura de precisión y monitoreo remoto de equipos.
La empresa nació vinculada a la mecanización de la cosecha de caña de azúcar y fue ampliando progresivamente su actividad hacia otros segmentos del negocio agrícola. Cuenta con sucursales en San Miguel de Tucumán y Concepción y forma parte del grupo económico de la familia López Osa, que también participa en actividades ligadas a la producción de caña de azúcar, limón y servicios para la agroindustria.
A través de una comunicación enviada a la CNV y a Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), la firma informó que no podrá cumplir con el pago correspondiente al segundo servicio de capital y cuarto servicio de intereses de sus Obligaciones Negociables Pyme Garantizadas Serie III.
Según explicó la compañía, la situación responde a demoras en las cobranzas, por lo que las sociedades de garantía recíproca que respaldan la emisión deberán afrontar el pago del vencimiento. Entre ellas se encuentran Garantizar SGR, Acindar Pymes SGR y Potenciar SGR.
Una situación financiera cada vez más delicada
La imposibilidad de afrontar el pago de la deuda aparece como el último capítulo de un deterioro que ya mostraba señales previas.
Según registros del Banco Central, la empresa acumula actualmente 104 cheques rechazados por más de $1.200 millones. Además, mantiene compromisos financieros por más de $10.500 millones con bancos, entidades financieras y sociedades de garantía recíproca.
Entre sus principales acreedores figuran:
- Banco Nación
- Banco Hipotecario
- Banco Industrial
- BBVA
- Galicia
- Supervielle
Aunque la mayor parte de la deuda continúa clasificada en Situación 1 (normal), parte de sus obligaciones ya aparecen en Situación 2, entre ellas las mantenidas con Santander, Banco Ciudad y Banco Macro. También registra una deuda con YPF calificada en Situación 4, una categoría asociada a un deterioro significativo en la capacidad de pago.
Los números que había exhibido la compañía al momento de salir al mercado muestran la dimensión de la empresa. En el ejercicio cerrado en abril de 2024 registró ingresos por $31.584 millones, un pasivo superior a $8.885 millones y una plantilla de 117 empleados.
A los problemas financieros se sumó este año otro golpe para el negocio. En mayo, John Deere decidió finalizar su vínculo comercial con Zafra, poniendo fin a una relación que había sido uno de los principales motores de crecimiento de la compañía durante más de dos décadas.
La pérdida de la concesión significó un fuerte impacto para una empresa que había construido gran parte de su crecimiento alrededor de la marca estadounidense. Además de la comercialización de maquinaria, buena parte de su negocio estaba vinculada a los servicios de posventa, repuestos, conectividad y agricultura de precisión asociados al ecosistema John Deere.
Un mercado que no logra recuperarse
Las dificultades de Zafra se producen, además, en un contexto adverso para todo el sector.
Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), los patentamientos de maquinaria agrícola acumularon una caída interanual del 1,9% durante el primer semestre de 2026, con un mercado que no logra consolidar una recuperación sostenida.
Después del impulso generado por Expoagro y Agroactiva, las ventas volvieron a enfriarse. En mayo los patentamientos retrocedieron 13,6% respecto del mes anterior y en junio la caída se profundizó hasta el 32,4%, con apenas 480 unidades registradas.
El desplome fue especialmente fuerte en cosechadoras. Durante junio se patentaron apenas 43 unidades, un 50% menos que en mayo y un 21,8% por debajo del mismo mes del año anterior. Los tractores también mostraron señales de debilidad: las ventas cayeron 28,5% frente a mayo y acumulan una baja de 2,9% en lo que va del año.
Las pulverizadoras, en tanto, retrocedieron 40,8% en comparación con mayo. Si bien mostraron una leve mejora interanual, continúan siendo el segmento más rezagado del mercado, afectado por una fuerte competencia entre marcas nacionales e importadas.
En ese escenario, empresas vinculadas a la comercialización de maquinaria agrícola enfrentan mayores dificultades para sostener sus niveles de actividad y financiamiento. En el caso de Zafra, la combinación de un mercado más débil, problemas de cobranzas, un elevado endeudamiento y la pérdida de la representación de John Deere terminó reflejándose en su capacidad para afrontar uno de los vencimientos de deuda emitidos en el mercado de capitales.





