

La presión cambiaria no afloja. La mezcla entre retracción de la oferta y aumento de la demanda de divisas impulsa al tipo de cambio al nivel más alto desde principios de año. En tono moderado, avanza a paso firme y fuerza al Banco Central a reducir las compras de reservas en el mercado de cambios.
Los operadores estiman que el avance podría mantenerse en las próximas semanas, de la mano de la caída estacional en la oferta de dólares y mayor demanda privada, pero por ahora descartan escenarios de grandes tensiones y saltos abruptos en la cotización.
Tras los últimos avances, el tipo de cambio oficial quedó en $1.461 en el segmento mayorista. De este modo, acumula un alza de 3,8% en lo que va de junio y casi 5% en los últimos 30 días. Desde el piso que tocó a mediados de abril, la suba es de 8%. La cotización ya supera levemente los niveles en los que arrancó el año ($1.455), aunque opera 22% por debajo del techo de la banda de flotación.
El Banco Central, en tanto, modera las compras de reservas en el mercado para no agregar mayor presión de demanda y evitar así un avance acelerado de la cotización. En la primera jornada de la semana, por ejemplo, compró apenas u$s50 millones. Si bien es positivo que mantenga la racha de compras y no venda reservas en el mercado oficial aún en jornadas de mayor demanda privada, el monto contrasta con los picos de compras diarias hasta u$s450 millones que registró en abril y mayo.
Nuevo piso y techo que prevén para el precio del dólar
El asesor financiero Salvador Di Stefano estima que el dólar debería tener una “mejora” en su precio: calcula que el tipo de cambio se moverá en el rango de entre $1.450 y $1.500 en la plaza oficial mayorista. Advierte que se aproxima otro pico estacional en la demanda de dólares por parte del sector privado: con la cercanía de julio y las vacaciones de invierno, podría incrementar nuevamente la compra minorista de divisas por parte de las familias para viajar al exterior, lo que agregaría más presión al mercado cambiario.
El analista Gustavo Ber calcula que el tipo de cambio se mantendrá en torno a $1.450 en lo que resta de junio, con un piso aproximado de $1.430 y un techo en torno a $1.470. Estima que la suba de la cotización podría activar más oferta, lo que generaría cierto equilibrio, aunque en parte dependerá de que las monedas emergentes no se debiliten más, como consecuencia de la recuperación del dólar a nivel global. Para el segundo semestre, estima que avanzaría un poco más rápido, cerca del ritmo de la inflación, para terminar el año en torno a $1.650.
“En nuestro escenario base, vemos al tipo de cambio moviéndose en un rango de entre $1.420 y $1.480 durante el próximo bimestre. Eventualmente, podría acercarse a la zona de $1.500 después de agosto. Sobre todo, si no se concretan nuevas fuentes de ingreso de divisas. Pero si el Gobierno avanzara con ventas de empresas públicas u otros activos, ese flujo adicional de dólares podría reforzar las reservas del BCRA y contener al mercado cambiario. En tal caso, el tipo de cambio podría mantenerse más cerca de la zona de $1.450″, calcula Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones, prevé que durante las próximas semanas el tipo de cambio se mantendrá dentro de un rango relativamente estable, con un piso cercano a $1.420 y un techo alrededor de los $1.480. Afirma que la demanda de pesos propia de esta época del año, junto con el ingreso de divisas del sector agroexportador y un contexto financiero más favorable para los activos argentinos ayudarán a moderar las presiones sobre el mercado cambiario.
“Para el segundo semestre, esperamos una tendencia alcista gradual, sin movimientos disruptivos. La evolución de los flujos financieros, las expectativas sobre el programa económico y el comportamiento de la inflación serán determinantes para definir la velocidad. En ese contexto, vemos razonable que la cotización siga en el rango de entre $1.420 y $1.480 en el corto plazo, mientras el mercado evalúa la sostenibilidad del proceso de desinflación y la llegada de nuevos ingresos de capital. Los récords en el superávit comercial contribuyen a la dinámica”, sostiene Maquieyra.
Es decir, los analistas consultados prevén que a corto plazo la cotización oficial del dólar en el segmento mayorista (en el que operan bancos y grandes empresas) se moverá dentro de los siguientes rangos aproximados:
- Piso: entre $1.420 y $1.430
- Techo: entre $1.470 y $1.480
- Promedio: $1.450
Más demanda de dólares frena al BCRA en la compra de reservas
Portfolio Personal Inversiones afirma que la moderación en las compras del BCRA está relacionada, en parte, a una desaceleración en la oferta de los agroexportadores: el miércoles pasado, cuando compró apenas u$s34 millones, el agro liquidó u$s91 millones, el monto más bajo desde finales de abril. Más allá de las particularidades de esa jornada, resalta, se trata de una tendencia: el promedio diario en las compras de reservas de junio se ubica en u$s82 millones, lo que implica una importante reducción respecto a los u$s138 millones que registró en abril y mayo.
“La conclusión es clara: a este nivel de tipo de cambio, aparece demanda neta que no permite al Banco Central comprar igual que antes. O, dicho de otra forma, para mantener el ritmo de compras, la autoridad monetaria debería promover un tipo de cambio más alto, lo que no sería sencillo de llevar adelante, ya que implicaría quitarle certidumbre al carry armado en el mercado local”, sostiene el bróker de bolsa.
De acuerdo con el análisis, la cotización relativamente baja impulsa la demanda de dólares del sector privado y, a la vez, fuerza al BCRA a moderar las compras de reservas. Pero, como se mencionó anteriormente, el incremento del tipo de cambio también activa la oferta de divisas, lo que a su vez contiene la presión cambiaria y podría generar una especie de equilibrio en el mercado.
A pesar de la depreciación de las últimas semanas, el peso argentino se mantiene entre las monedas emergentes que más se fortalecen en lo que va del año. De acuerdo con el BIS, la moneda argentina acumula una apreciación real de más de 9% contra el dólar estadounidense desde el arranque de 2026, teniendo en cuenta la inflación de ambos países. El cálculo coincide con el que realiza el BCRA sobre el tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos, que marca una apreciación similar, lo que implica un encarecimiento relativo respecto a ese país. Dicho de otra manera, el peso argentino ganó valor respecto al dólar en términos reales.





