

Ayer, el Banco Central compró u$s70 millones en el mercado, en lo que fue la décima jornada -sobre 13 en total- durante este mes en las que las compras resultaron inferiores a los u$s100 millones.
Algo cambió en el mercado cambiario.
Desde que arrancó este 2026, el BCRA lleva adquiridos prácticamente u$s11.000 millones, un monto impresionante que acalló a las críticas que caían sobre la gestión oficial hasta el final de 2025.
Sin embargo, el ritmo de compras oficiales se ralentizó sensiblemente desde que arrancó junio.
“El promedio de junio se ubica en u$s82 millones, marcando una baja sensible respecto de los u$s138/u$s137 millones de abril y mayo”, destacó el último reporte a clientes de la compañía financiera PPI.
No hay que buscar respuestas por el lado de la oferta de divisas: el sector rural no mermó el ritmo de dólares que le ofrecen al BCRA. Hubo otros cambios.
La película de junio
La película diaria del mercado de cambios da cuenta de una historia de mayor tensión. En las últimas semanas, se hizo evidente un freno significativo en el ritmo de compras de la autoridad monetaria.
Un ejemplo: el último miércoles, el BCRA logró hacerse de apenas u$s34 millones en una sola jornada, la menor compra en 49 ruedas.
Para dimensionar la magnitud de esta desaceleración, basta decir que la adquisición de la autoridad monetaria equivalió a sólo el 7,9% del volumen operado en el mercado esa jornada, la proporción más baja en más de dos meses.
Un récord que no llega a las reservas
Ayer, la noticia económica del día, y que Economía no tardó en celebrar, fue el superávit comercial histórico de u$s3.504 millones registrado en mayo.
Una cifra impresionante, apuntalada por exportaciones que alcanzaron los u$s9.537 millones, marcando el trigésimo mes consecutivo de saldo positivo. En lo que va del año, la balanza comercial ya acumula un superávit de u$s11.783 millones.
¿Por qué el Central no puede capturar esos dólares que, según el INDEC, están entrando por las exportaciones?
Lo dicho más arriba: la responsabilidad no hay que buscarla en la liquidación de divisas, que el agro aceleró marginalmente de u$s141 millones a u$s144 millones en las últimas dos semanas.
De eso se desprende que el resto de las operaciones en el MULC empezaron a jugar en contra de la acumulación de dólares en el BCRA.
De acuerdo a PPI, “a este nivel de tipo de cambio, aparece una demanda neta que no permite al BCRA comprar igual que antes. O, dicho de otra forma, para mantener el ritmo de compras, el BCRA debería promover un tipo de cambio más alto”.
Sin embargo, esa “solución” no sería “sencilla de llevar adelante”, según PPI, “ya que implicaría quitarle certidumbre al carry armado en el mercado local”.
La mayor demanda de dólares, entonces, correspondería a los propios chacareros, que dolarizan buena parte de la liquidación de su producción. Pero no se descarta que miles de argentinos que mes a mes dolarizan sus ahorros, ahora no hayan incrementado esa ola, en parte por el cobro de los aguinaldos.
Tormenta de dólares
En el complejo escenario económico argentino, la realidad obliga a mirar dos ventanillas distintas para entender el cuadro completo: por un lado, los registros históricos de los despachos al exterior y, por otro, el día a día del mercado de cambios, donde el Banco Central libra su batalla por las reservas.
¿Qué explica el salto de las exportaciones?
El sector de “Combustibles y Energía” se llevó todas las miradas con un incremento interanual del 167,1%, logrando un saldo positivo mensual de u$s1.543 millones, el mayor de toda la serie histórica.
A esto se sumó el dinamismo de los “Productos Primarios y las Manufacturas de Origen Agropecuario”, que crecieron por encima del 20%.
Sin embargo, el dato del INDEC también esconde una arista menos festiva: el superávit se apoya, en parte, en una caída del 7% interanual en las importaciones.
Si bien esto “ahorra” divisas en el corto plazo, es un síntoma del menor dinamismo de la economía, dado el retroceso del consumo interno.
La conclusión que circula en los pasillos de las mesas de dinero es clara: al nivel actual del tipo de cambio, ha comenzado a aparecer una demanda neta que le impide al BCRA acumular reservas como lo hacía meses atrás.
Esta situación pone al Gobierno frente a un dilema de difícil solución.
Para mantener un ritmo de compras elevado, el BCRA debería promover un tipo de cambio más alto (es decir, una devaluación más rápida).
Sin embargo, esto atentaría contra la certidumbre necesaria para los esquemas de “carry trade” en el mercado local y, por supuesto, presionaría sobre la inflación que tanto esfuerzo cuesta desacelerar.





