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El BCRA compra dólares a ritmo récord: por qué el riesgo país no baja y los bonos se estancan

La racha compradora de reservas por parte del Banco Central no parece animar a los inversores. Si bien se valora que ya compró más del 70% del objetivo de u$s10.000 millones que trazó la entidad para este año y el monto seguirá en alza por las crecientes exportaciones y flujos de divisas vía financiera, los bonos soberanos en dólares exhiben una dinámica endeble en comparación con sus pares emergentes y el riesgo país se estancó en la zona de entre 500 y 600 puntos. En el mercado estiman que hay varios factores que juegan en contra.

Uno de ellos sería el riesgo político. Los operadores del mercado se enfocan cada vez más en el deterioro que exhiben las encuestas de opinión pública sobre la imagen del presidente Javier Milei y en las expectativas económicas de las familias. Si bien aún falta mucho tiempo para las elecciones de 2027, preocupa el mal humor social y, como consecuencia, la mejora en la imagen de figuras de la oposición, como Cristina de Kirchner y Axel Kicillof.

En el Gobierno y parte del mercado son optimistas respecto a una pronta recuperación en materia de inflación y otros indicadores económicos que en gran parte impulsan el deterioro del humor social, basado también en otros aspectos, como las denuncias de corrupción contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Otro factor que en las últimas semanas habría afectado al desempeño de los activos locales es la aversión al riesgo global por parte de los inversores, impulsada por las tensiones en Medio Oriente y las constantes idas y venidas en los acuerdos que mantienen alto el precio del petróleo. Si bien se redujo la tensión a partir de las señales que emitieron las autoridades estadounidenses e iraníes, esto último beneficia parcialmente a los activos domésticos por la expectativa de mayor superávit comercial, pero al mismo tiempo golpea al resto del mercado que no está vinculado al sector energético.

El desempeño relativamente malo de los activos locales contrasta con el buen momento del Gobierno en materia de captar dólares, uno de los reclamos que hacía el mercado el año pasado: aún sin la aparición plena de la cosecha gruesa, el Banco Central compró u$s2.769 millones en abril y acumula u$s7.151 millones en lo que va del año. Las compras deberían mantenerse, por lo menos, hasta mediados del año, de la mano de la aceleración en las liquidaciones del agro y otros sectores exportadores, potenciados por el crecimiento de la producción y los precios internacionales.

A la vez, debería mantenerse en flujo positivo de dólares provenientes de las emisiones de deuda corporativa y provincial, además de las liquidaciones de los préstamos bancarios en moneda extranjera, lo que agrega oferta y le abre paso al BCRA para sumar reservas. Las compras oficiales se combinan con las divisas que capta el Tesoro en las licitaciones de los títulos de deuda en dólares en el mercado local, que a través de los Bonares AL29N, AO27 y AO28 suma u$s3.279 millones. Entre ambas vías, desde diciembre la acumulación de dólares del Gobierno en la plaza doméstica supera los u$s10.000 millones.

Hipótesis de la City por el mal desempeño de los bonos en dólares

De acuerdo con la consultora financiera 1816, posiblemente en las últimas semanas empezó a impactar sobre la demanda de bonos argentinos en dólares la caída en la imagen pública de Milei, confirmada recientemente tanto en el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora Poliarquía para la Universidad Di Tella como en la última encuesta que realiza AtlasIntel para Bloomberg. El primero, el mercado lo sigue muy de cerca por su correlación con los resultados electorales de los oficialismos, mientras el segundo tiene “especial llegada” a los inversores del exterior.

Sin embargo, resalta 1816, hay un “consenso absoluto” entre los economistas que indica que próximamente se observará una mejora tanto en términos de inflación como en actividad económica. Hacia adelante, el riesgo es que la eventual recuperación no se consolide porque el mercado podría “ponerse nervioso” antes de que las familias empiecen a percibir una mejora real en los ingresos.

La consultora tiene también otra hipótesis, posiblemente complementaria: la debilidad de los bonos arrancó después del anuncio de las garantías de Banco Mundial y BID, por lo que estima que es posible que los inversores se hayan decepcionado de que Argentina vuelva a recurrir a financiamiento con organismos internacionales (desde marzo de 2018, el stock creció de u$s30.000 millones a u$s100.000 millones, sin contar lo que viene), en lugar de emitir títulos de deuda en el mercado, como hace la mayoría de los países que tiene acceso a financiamiento.

Inversores prevén mayor riesgo y mantienen cautela

Martín Genero, de Clave Bursátil, resalta que Wall Street sigue alcista y alcanza nuevos máximos históricos, impulsados principalmente por empresas del sector tecnológico. Argentina, en cambio, lleva dos semanas desacoplada de la suba: el índice de acciones locales opera estancado en la zona de entre u$s1.800 y u$s2.000, mientras el riesgo país oscila entre 500 y 600 puntos, misma dinámica en la que el mercado local “está encerrado” desde finales del año pasado, tras las elecciones legislativas.

“El mercado parece haber establecido un techo claro para los activos argentinos. Los eventos de ‘delivery’ que el propio mercado reclamaba en 2025 (compras del BCRA, cambio en el esquema de bandas, resultado electoral de medio término) se cumplieron y, aún así, los precios no avanzan más. La señal es suficientemente clara para no esperar una compresión significativa del riesgo país en el horizonte cercano“, afirma.

GMA Capital agrega que, a juzgar por los precios de los bonos soberanos en dólares, los inversores leen el deterioro en la imagen pública de Milei y en las expectativas económicas de los consumidores en “clave ballotage y no se quedan de brazos cruzados”: en las últimas semanas, exigieron un “premio extra” para mantener en cartera títulos de deuda que vencen después de las elecciones presidenciales en comparación con sus pares que caducan antes. El plus es de 12% anual en los Bopreal y 15% anual en los Bonares.

“El interrogante de fondo sigue abierto: ¿Cómo transmuta la estabilización macroeconómica en crecimiento? De todas formas, hay una buena noticia para el Gobierno: las elecciones están lejos y el tiempo juega a favor. El margen existe. La clave estará en que la mejora de la macroeconomía encuentre, antes de que el mercado pierda la paciencia, su correlato en la economía del bolsillo”, sostiene el bróker de bolsa.

Santiago López Alfaro, director de Dracma Investments, considera que para que haya una recuperación en los activos argentinos y, consecuentemente, baje el riesgo país, primero se necesita que se reduzca la aversión al riesgo global tras el fin del conflicto en Medio Oriente y la caída de los precios del petróleo. Así, el riesgo país podría estabilizarse en cierto nivel, que estará por verse, para luego comprimir, posiblemente por debajo de 500 puntos. Pero advierte que no bajaría mucho más porque pronto los inversores empezarán a mirar más las elecciones de 2027, lo cual ya empieza a preocupar debido a las últimas encuestas de opinión pública.

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