

La economía argentina atraviesa una etapa de estabilización tras un fuerte ajuste que logró contener la inflación, pero aún convive con tensiones estructurales que impactan de lleno en sectores clave como el inmobiliario. En ese contexto, el empresario Eduardo Costantini explicó por qué, pese al encarecimiento del costo de construcción en dólares, los precios de los inmuebles no logran acompañar esa suba.
Durante una entrevista en el programa Modo Fontevecchia, el fundador del MALBA sostuvo que el fenómeno responde a una combinación de factores macroeconómicos y sociales, entre ellos la pérdida de poder adquisitivo de la clase media y la falta de crédito.
La postura de Eduardo Costantini: costos en alza, precios estancados
Según Costantini, el costo de la construcción en dólares aumentó de manera significativa en los últimos años, impulsado por el encarecimiento de servicios, impuestos y estructuras empresariales. Sin embargo, esa suba no se traslada a los valores de venta. “Hay un costo más elevado que no está acompañado por un aumento del precio de los departamentos nuevos”, afirmó.
El desarrollador explicó que este desfasaje está directamente vinculado con la debilidad de la demanda. A pesar de que el mercado de usados muestra dinamismo y niveles récord de escrituras, en el segmento de unidades nuevas la absorción es más lenta. “En el usado hay buen nivel de actividad, pero en el segmento nuevo la demanda no acompaña”, señaló.
Para Costantini, se trata de un fenómeno poco habitual en la Argentina: “Es un fenómeno relativamente novedoso en mi experiencia de más de 50 años en el sector”.
El impacto del ajuste en la demanda
Uno de los factores centrales que explica esta situación es el cambio en los precios relativos de la economía. El aumento de tarifas y servicios redujo la capacidad de ahorro de la clase media, históricamente el motor del mercado inmobiliario. “La clase media y otros sectores están más ajustados porque cambiaron mucho los precios relativos”, explicó.
En ese sentido, remarcó que la desaceleración inflacionaria también modifica la dinámica de los negocios: con menor inflación, las empresas ya no pueden trasladar aumentos con la misma facilidad, lo que reduce márgenes y obliga a ganar eficiencia.
Problemas estructurales que persisten
Más allá de la coyuntura, Costantini puso el foco en los problemas estructurales de la Argentina, que condicionan la recuperación del sector. Entre ellos, destacó la falta de confianza, la elevada informalidad y la ausencia de crédito.
“El ahorro de los argentinos está en dólares, muchas veces fuera del sistema. Eso es una mochila, porque no se transforma en inversión productiva ni en crédito hipotecario”, advirtió.
También señaló que la presión impositiva recae sobre un sector reducido de la economía formal, lo que encarece los costos productivos, y cuestionó la falta de políticas de Estado que den previsibilidad a largo plazo.
Un mercado en transición
El empresario consideró que la economía muestra señales positivas, como el orden fiscal y la baja del riesgo de crisis extrema, pero remarcó que la recuperación será lenta y heterogénea.
En ese marco, el sector inmobiliario enfrenta un escenario de transición: costos en alza, precios contenidos y una demanda que todavía no logra recomponerse.
La clave, según Costantini, estará en reconstruir la confianza y generar condiciones para que el ahorro vuelva al sistema y se canalice hacia la inversión.





