
Artemis II despegó este miércoles por la tarde rumbo a la Luna, en lo que es el primer vuelo tripulado hacia el satélite terrestre en más de medio siglo. La nave lleva una astronauta mujer y marcará un hito en el plan de la NASA para volver a pisar suelo lunar.
La tripulación de cuatro astronautas pasó los últimos meses en entrenamiento intensivo. Simularon situaciones extremas, atravesaron chequeos médicos exhaustivos y ensayaron cada procedimiento del vuelo.
Argentina también tiene presencia en esta misión histórica. El microsatélite ATENEA, desarrollado por ingenieros nacionales, fue seleccionado por la NASA para formar parte de Artemis II.
El país se convierte así en uno de los cuatro con tecnología propia en este regreso tripulado a la Luna. El ingeniero Fernando Filipetti, integrante del proyecto ATENEA, participará de las transmisiones oficiales durante la jornada de lanzamiento.
Histórico: despegó la misión de la NASA para volver a la Luna
A bordo de Artemis II viajan Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Este último es el único que no pertenece a la NASA: representa a la Agencia Espacial Canadiense.
Christina Koch será la primera mujer en volar alrededor de la Luna. Ya tiene récord en la Estación Espacial Internacional: pasó 328 días en órbita, la estadía más larga de una mujer en el espacio.
Victor Glover, en tanto, se convirtió en el primer astronauta afroamericano en una misión lunar. Tiene experiencia previa en la ISS, donde pasó seis meses como ingeniero de vuelo.
Reid Wiseman es el comandante de la misión. Acumula más de 165 días en el espacio y lideró expediciones previas en la estación orbital.
Jeremy Hansen nunca voló al espacio antes de esta misión. Será su debut espacial directamente rumbo a la Luna, algo sin precedentes en la era moderna de la exploración.
Los cuatro completaron simulaciones, entrenamientos físicos y prácticas en entornos extremos durante los últimos meses. En los días previos al lanzamiento atravesaron una etapa final de preparación con chequeos médicos y reuniones técnicas.
La NASA lanza la misión Artemis II para volver a la Luna
Qué hace diferente a Artemis II de las misiones anteriores
Artemis II no buscará alunizar. Su objetivo es validar, con humanos a bordo, el sistema completo que deberá funcionar en futuras misiones de descenso lunar programadas para Artemis III.
Durante aproximadamente diez días, la cápsula Orion realizará un recorrido alrededor de la Luna. El regreso a la Tierra se hará mediante una trayectoria de “retorno libre”.
Esta técnica aprovecha la gravedad del satélite para asegurar el regreso sin necesidad de encender motores. Es una maniobra de seguridad: si algo falla, la nave vuelve automáticamente a la Tierra.
Los astronautas viajarán más allá de la órbita terrestre baja, donde hoy se concentran la mayoría de las misiones tripuladas. Es un vuelo con un nivel de exposición y responsabilidad distinto.
También hay un cambio generacional y cultural. Por primera vez, una mujer y una persona afroamericana viajarán más allá de la órbita terrestre baja en una misión lunar.
Qué se estudiará durante el viaje espacial
Más allá del desafío tecnológico, la misión tiene un componente científico central. Durante el vuelo se estudiará cómo responde el cuerpo humano en el espacio profundo.
Es un entorno distinto al de la Estación Espacial Internacional. Allí la protección frente a la radiación es mayor y las condiciones son más estables.
Los astronautas serán monitoreados para analizar efectos vinculados al sueño, la exposición a radiación y la adaptación del organismo en un viaje de mayor distancia.
Los datos servirán para planificar misiones más largas. La NASA apunta eventualmente a Marte, donde la radiación y el aislamiento son desafíos aún mayores.
También habrá un componente de observación directa. Durante el sobrevuelo lunar, la tripulación tendrá la oportunidad de observar y fotografiar zonas de la superficie que no habían sido vistas de esa manera por seres humanos.
Entre los objetivos está el lado oculto de la Luna. Permanece siempre fuera de la vista desde la Tierra y presenta características geológicas distintas al hemisferio visible.
Los científicos destacan que el ojo humano puede detectar diferencias sutiles que pasan desapercibidas en las imágenes tomadas por sondas automáticas.
Entre los objetivos está también volver a capturar imágenes de la Tierra elevándose sobre el horizonte lunar. Esa escena se hizo famosa durante las misiones Apolo.
Ahora permitirá comparar cambios en el planeta a lo largo de más de cinco décadas. El contraste visual puede revelar transformaciones en la cobertura de hielo, vegetación y patrones climáticos.
Si todo sale según lo previsto, Artemis II será el paso previo a Artemis III. Esa misión buscará concretar el regreso de humanos a la superficie lunar.
Más de medio siglo después, la Luna deja de ser un destino del pasado. El viaje que alguna vez marcó una era se prepara ahora para comenzar otra, con tecnología renovada y objetivos más ambiciosos.





