La CAI y Jorge Newbery no pudieron romper el cero y la definición de la llave, se darĆ” el próximo fin de semana en āLa Madrigueraā. El local impuso su juego en el primer tiempo y el āLoboā apareció en el complemento, impulsado por el pie de Mendoza y la peligrosidad constante de Franco DomĆnguez.
De nuevo, CAI se sintió limitado por algunas decisiones arbitrales que lo āarrinconaronā en el final, fue expulsado AndrĆ©s Silvera y hubo un airado reclamo contra el accionar de Daniel Navarro que podrĆa derivar en algĆŗn informe disciplinario.
En la suma, el 0- 0 terminó estirando el suspenso. Y ahora jugarÔn en otra cancha, con un Newbery potenciado que terminó jugando en su ley: búsqueda intensiva, pelotas llovidas en el Ôrea y una presión sofocante para aprovechar el error.

Primero la pelota. Y a partir de ahĆ, la construcción. La Comisión de Actividades Infantiles adhirió al criterio del traslado seguro y desde esa confianza comenzó a diagramar el partido. Y Newbery pareció aceptar las reglas desde su habitual 4- 4- 2 con Mendoza y Sosa hiperactivos.
La primera de riesgo la tuvo CAI: un tiro bombeado y desde afuera de ValentĆn Pesse que el arquero RodrĆguez sacó al córner con la punta de los dedos. El local insistió con el manejo a partir de la pelota al pie. Porque Miroglio tuvo un buen arranque y el equipo parecĆa imponerse en el duelo de los volantes.

Siempre en juego, el āLoboā logró cortar el ritmo y dar seƱales en ataque con un remate de Arturo Mendoza que intentó sorprender. Lejos, pero con riesgo. De Mendoza para DomĆnguez que ganó en velocidad para terminar desprendiendo un centro atrĆ”s que conectó Sosa al cuerpo del arquero. Y ya con Newbery invadiendo territorio, Mendoza volvió a dejar a DomĆnguez mano a mano obligando a otro achique salvador por parte de Pierobon.
En la segunda parte, Newbery presionó la salida mientras la CAI pareció perder precisión. La visita lo āmetióā con un par de bolas detenidas del hĆ”bil Mendoza y de nuevo, el āFlacoā DomĆnguez volvió a tener la apertura en sus pies tras ganarle la espalda a los centrales.

El āLoboā pareció encontrar āsuā momento, con un Azzurro bloqueado en ataque, cediendo espacios y sin variantes. Arturo Mendoza fue el lanzador necesario y el que, con inteligencia, administró los tiempos.
Recién el ingreso en CAI de Bayron Ortiz alteró una tarde gris, condenada al 0- 0, mÔs enfocada en la revancha que en tomar riesgos para ganarlo. Siempre la sensación fue que Newbery cumplió con su cuota y que en el cierre dejó la sensación de que estuvo mÔs cerca en un partido no apto para distracciones.
Los tiros libres parecieron darle una sobrevida a la visita en el último tramo. Y fue Mendoza, una figura repetida a la hora de dinamitar el Ôrea. Y, de hecho, de un tiro libre llovido surgió un cabezazo de Fausto Viegas que Pierobon, sacó con esfuerzo cuando ya se jugaba tiempo agregado.
El final fue caliente. Porque jugadores y dirigentes del local, expresaron su descontento por la actuación del Ć”rbitro y la ārigurosidadā impuesta en cada acción en cercanĆas del Ć”rea que obligó a la CAI a replegarse y a sufrir mĆ”s de la cuenta. Igual, Newbery se āsirvióā de las oportunidades y pareció mejor perfilado para quedarse con algo mĆ”s.






