
El Pincha empató 1-1 en la final disputada en Santiago del Estero y se impuso 5-4 en los penales. Cerró un torneo impensado y aseguró su lugar en la próxima Copa Libertadores.
Estudiantes de La Plata escribió una de las historias más inesperadas del fútbol argentino y se quedó con el torneo Clausura, pese a haber terminado octavo en su grupo y decimoquinto en la tabla anual. En Santiago del Estero, empató 1-1 con Racing en el tiempo reglamentario y se consagró campeón al imponerse 5-4 en la definición por penales.
El equipo platense construyó el título desde la resiliencia. Debió disputar todas las instancias decisivas fuera de casa y las superó con triunfos ajustados: 1-0 ante Rosario Central, Central Córdoba y Gimnasia, además de sobreponerse a la ausencia de su goleador Guido Carrillo, suspendido durante cuatro partidos.
En la final, Racing parecía encaminarse al título con el gol de Adrián “Maravilla” Martínez. Sin embargo, cuando el partido se extinguía, Estudiantes encontró una última oportunidad: una pelota parada ejecutada con precisión por José Sosa terminó en el cabezazo goleador de Carrillo para forzar el empate y llevar la definición al alargue y luego a los penales.
Desde los doce pasos, el Pincha volvió a mostrar carácter. Tras comenzar en desventaja por el fallo de Edwin Cetré, el arquero Fernando Muslera sostuvo al equipo al atajar un remate clave y mantener la serie igualada. En la tanda final, Facundo Rodríguez convirtió y el disparo de Pardo dio en el palo, desatando el festejo albirrojo.
Con Juan Sebastián Verón siguiendo la final desde la platea, Estudiantes celebró un título tan inesperado como merecido. Un campeón que se reinventó en los momentos decisivos y que, contra todo pronóstico, volverá a jugar la Copa Libertadores.
Con información de La Nación






