
Mucho se viene hablando por estos días el marcado descenso que viene registrando el riesgo país de Argentina, en especial luego de las elecciones legislativas, ya que en la actualidad se ubica en niveles levemente por encima de los 600 puntos básicos.
Esta cifra refleja una mejora sustancial respecto a los picos de incertidumbre alcanzados en meses anteriores, debido al repunte de los bonos soberanos en dólares y una mayor previsibilidad macroeconómica percibida por el mercado. Sin embargo, su valor actual lo sigue ubicando en un rango de Riesgo Alto en términos de capacidad de acceso a crédito y muy por encima de la mayoría de los países de la región.
Haber alcanzado este nivel tiene una importancia adicional, ya que es evidente que este indicador, en el caso puntual de nuestro país resultó ser muy volátil a lo largo del tiempo. Haciendo un poco de memoria, allá por principios del 2002, luego del default que se festejó en el Congreso, llegó a superar los 7.700 puntos básicos. Con el paso del tiempo y en particular luego del canje de deuda de 2005, este nivel bajó sustancialmente, pero luego volvió a mostrar fuertes oscilaciones.
Más recientemente, ya a fines de 2023, se ubicaba en los 1.900 pb y luego de tocar un máximo para ese año en octubre cuando llegó a los 2.700 pb. Posteriormente, a lo largo del primer semestre de 2024 mostró una clara tendencia a la baja, ya que terminó el año en un nivel similar al actual, que con leves variaciones se mantuvo a lo largo del primer semestre de este año, pero luego volvió a trepar hasta tocar un pico en septiembre, cuando se acercó a los 1.500 pb.
Comparación con el resto de América Latina
A pesar de la reciente caída, Argentina mantiene uno de los indicadores de riesgo más altos de la región, superando ampliamente el promedio general y a sus vecinos.
De hecho, el promedio de América Latina se sitúa generalmente entre 300 y 450 pb, por lo que Argentina excede largamente este promedio, lo que implica que el costo de capital (intereses) que debería afrontar el país si pudiera obtener financiamiento es considerablemente mayor que el de sus pares regionales más estables, no obstante que ha logrado alejarse de los niveles observados en países con desafíos de deuda muy marcados, como Ecuador o Bolivia.
Según la última información disponible, el ranking (medido en puntos básicos) para la región es el siguiente:
- Venezuela: 17.086
- Bolivia: 2.002
- Ecuador: 1.098
- Argentina: 622
- El Salvador: 431
- Honduras: 357
- Colombia: 344
- México: 315
- Panamá: 280
- Brasil: 220
- Rep. Dominicana: 220
- Costa Rica: 203
- Guatemala: 195
- Paraguay: 168
- Perú: 158
- Chile: 122
- Uruguay: 91
¿Alcanza la baja de riesgo país para volver a los mercados?
En definitiva, del cuadro surge que en la actualidad Argentina está a mitad de camino entre los países con mayor riesgo y el promedio regional. Esto subraya que, aunque la percepción de riesgo haya mejorado recientemente, Argentina aún enfrenta un costo de endeudamiento sustancialmente mayor que el resto de la región para acceder a nuevo financiamiento en moneda extranjera.
Según el economista Ricardo Arriazu “la Argentina tiene los mejores números macroeconómicos de América Latina, pero sin embargo, la gente no cree porque siempre fuimos estafadores seriales y tienen miedo que volvamos a estafarlos”.
Los bonos todavía tienen margen de subas
Desde Adcap explicaron que la economía argentina está dejando atrás un equilibrio “malo”, marcado por la desconfianza, y se encamina hacia un equilibrio “bueno”, con el dólar estabilizado y la posibilidad de volver gradualmente a los mercados. Según sus analistas, el resultado electoral fue el catalizador que permitió ese giro, y ahora los inversores vuelven a ver potencial de ganancias en los títulos soberanos.
Los especialistas de la sociedad de bolsa señalaron que el panorama actual abre espacio para una mejora adicional, siempre que se mantenga la disciplina fiscal y se avance en las reformas estructurales. En su visión, el riesgo país podría descender hacia los 400 puntos básicos, lo que implicaría una reducción sustancial en el costo de financiamiento y una suba significativa en las cotizaciones de los bonos.
Por su parte, desde GMA Capital apuntaron que la contundencia política del 41 % de apoyo electoral fue el motor del rally más fuerte de los últimos treinta años. Ese resultado generó un shock de gobernabilidad que redujo la percepción de riesgo y empujó los precios de los bonos a máximos no vistos desde 2020. En su análisis, si la administración mantiene el rumbo reformista, los precios actuales todavía estarían lejos de su techo.
Ambas consultoras coinciden en que el atractivo de los bonos no se agota en la especulación financiera. Detrás del salto de precios hay un cambio profundo en las expectativas: los inversores ya no descuentan colapso, sino un horizonte de estabilidad, aunque aún condicionado al cumplimiento de una hoja de ruta económica clara.
¿Qué es el riesgo país?
El Riesgo País es un indicador económico crucial que mide la probabilidad de que un Estado no cumpla con sus obligaciones de deuda externa, dicho de otra manera, que caiga en default. Es un reflejo de la confianza que tienen los inversores internacionales en la capacidad y voluntad de pago de una nación.
El indicador más utilizado a nivel global es el EMBI+ (Emerging Markets Bond Index Plus), elaborado por el banco de inversión J.P. Morgan.
Se calcula como el diferencial (o spread) de rendimiento entre los bonos soberanos de un país emergente (como Argentina) y los bonos del Tesoro de Estados Unidos de vencimientos similares. La comparación con estos últimos se debe a que se consideran el activo más seguro del mundo, con un riesgo de default prácticamente nulo.
Se expresa en puntos básicos (pb) en vez de porcentaje y un 1% equivale a 100 pb. Obviamente, cuanto más alto es el valor, mayor es el riesgo percibido y más costoso resulta el financiamiento para el país, sus provincias y sus empresas. A manera de ejemplo, si un bono argentino a 10 años rinde un 10% y el bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años rinde un 4%, el Riesgo País es de 600 pb.
Estos 600 pb representan la prima de riesgo que los inversores exigen a Argentina por encima de lo que obtendrían al invertir en un activo seguro.
Qué implica para la toma de crédito y la cotización de los bonos
El Riesgo País tiene un efecto directo y limitante en la capacidad de financiamiento de un país, ya que se suma a la tasa de interés base internacional, dada por los bonos de EE.UU. para determinar el costo final de endeudamiento, por lo que se convierte en una tasa de referencia para toda la economía, encareciendo el crédito no solo para el Gobierno central, sino también para provincias, determinadas empresas privadas e incluso el costo de los proyectos de inversión.
En opinión de Arriazu, sería necesaria una baja por debajo de los 500 puntos básicos para que Argentina pueda retornar a los mercados voluntarios de deuda. Ahora bien, que implicaría alcanzar este nivel en lo que hace a la cotización de las diferentes series de bonos, en especial el AL30 y el GD30?
De acuerdo a los analistas consultados por iProfesional, ello implicaría lo que denominan “una contracción de los spreads”, que traducido al lenguaje contidiano no implica otra cosa que la suba de las cotizaciones por encima de los niveles actuales. Al respecto, en términos generales se considera que para el mediano plazo lo más aconsejable sería pasar del GD30 al GD35, pues sería esta serie la que puede presentar esa mayor contracción.





