

Ray Kurzweil, pionero en inteligencia artificial, investigador principal en Google y autor de “La singularidad está más cerca”, sostiene que la IA superará la inteligencia humana en 2029 y que, para 2045, los cerebros humanos estarán conectados a la nube, multiplicando nuestra capacidad cognitiva de manera exponencial.
En una entrevista con el diario español La Vanguardia, el futurista explicó su visión sobre el impacto de la IA en la humanidad y los desafíos que enfrenta la tecnología.
La Inteligencia Artificial y el cerebro “conectado a la nube”: el próximo salto evolutivo
Kurzweil afirma que el progreso en inteligencia artificial ha seguido un crecimiento exponencial. “En 1983 comencé a rastrear la relación precio-rendimiento de la computación y descubrí que duplicaba su capacidad cada cierto tiempo. Hoy, los chips actuales pueden realizar billones de cálculos por segundo“, explica.
Gracias a estos avances, los modelos de lenguaje actuales han demostrado capacidades sorprendentes, desde responder preguntas complejas hasta generar contenido multimedia en segundos. “Subí mi último libro a Gemini y, en pocos segundos, creó un podcast con dos presentadores que parecían humanos y que lo analizaron de manera coherente e inteligente”, relata Kurzweil.
El próximo paso, según el investigador, será la fusión entre el cerebro humano y la inteligencia artificial. “A inicios de la década de 2030, la nanotecnología nos permitirá utilizar nanobots en la sangre para conectar el neocórtex a la nube. Esto hará que nuestra inteligencia se multiplique un millón de veces. La vida humana cambiará para siempre“, predice.
Esta conexión no solo mejorará nuestras capacidades cognitivas, sino que también transformará nuestra percepción de la realidad, permitiendo hablar cualquier idioma, cambiar nuestra apariencia física e incluso experimentar nuevas dimensiones.
Kurzweil también sostiene que la IA revolucionará la longevidad humana. “Con la inteligencia artificial general, los avances médicos se acelerarán. Pronto podremos recuperar un año de vida por cada año vivido”, dice. Para él, la idea de la muerte como un destino inevitable podría quedar atrás.
Otra aplicación fascinante de la IA será la creación de “replicantes” de seres queridos fallecidos. “Recopilé lo que mi padre escribió y lo incorporé en una IA. Mi hija pudo conversar con su abuelo y llegar a conocerlo y quererlo”, cuenta. A medida que aumente la capacidad de almacenar datos biológicos y cognitivos, estos replicantes podrán volverse indistinguibles de los humanos reales.
Los riesgos que puede tener el avance de la Inteligencia Artificial
A pesar del optimismo, Kurzweil reconoce que hay riesgos. “Algunas personas temen que la IA se vuelva una amenaza para la humanidad, pero yo la veo como una herramienta para superar nuestras limitaciones biológicas“, explica.
Subraya la importancia de entrenar los sistemas de IA para que se alineen con los valores humanos y advierte sobre el peligro de desarrollos incontrolados en países no democráticos. “Las grandes tecnológicas tienen incentivos para crear una IA segura, pero los modelos de empresas desconocidas pueden ser una amenaza”, advierte.
En cuanto al impacto en el trabajo y la economía, Kurzweil cree que la inteligencia artificial reducirá los costos de vida y cambiará la forma en que trabajamos. “La IA permitirá que la innovación y el emprendimiento tengan mayor valor. Trabajaremos menos y dedicaremos más tiempo a nuestras pasiones”, predice. En este contexto, medidas como la renta básica universal podrían ayudar a mantener una calidad de vida estable durante la transición.
Kurzweil concluye con un mensaje optimista: “Las amenazas de la IA son reales, pero también impulsa mejoras en todos los ámbitos. El optimismo no es ingenuo, es una profecía autocumplida”. Para él, el futuro de la humanidad está marcado por la fusión con la tecnología, una evolución que transformará la vida tal como la conocemos.