
Este domingo se celebrarán en Venezuela las elecciones más importantes en muchas décadas, pues según varios sondeos que tienen un cierto grado de credibilidad, las posibilidades de reelección de Nicolás Maduro pueden correr serios riesgos.
Sin embargo, para algunos analistas, puede jugar a su favor que en los últimos trimestres el escenario económico estuvo caracterizado por el freno de la espiral descendente de la actividad económica de los últimos años, al tiempo que se salió de la hiperinflación que la afectó durante un largo período y que por primera vez los supermercados vuelven a tener las góndolas bien abastecidas.
Elecciones en Venezuela: cómo llega la economía de Nicolás Maduro
Esta mejora en las condiciones económicas llevó a que Maduro afirmara en febrero que la economía venezolana creció 5% en 2023 y proyectó un aumento de al menos 8% para este año, lo cual fue puesto en duda por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que en abril pronosticó un aumento de más de 4%.
No obstante ello, el país está muy lejos de recuperarse de los duros golpes que recibió en la última década, que incluso fueron reconocidos por el propio Banco central de Venezuela, que informó que entre 2012 y 2020 el producto interno bruto (PIB) del país se contrajo 71%, mientras que la inflación superó el 130.000%,
“Venezuela sufrió una caída que no tiene precedentes para un país latinoamericano o a nivel global que no tuvo una guerra”, graficó Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, en un reportaje de la CNN.
“A partir de 2022, la economía dio un respiro, manifestó algunas tasas positivas de crecimiento, en las que confluyeron varios factores, como por ejemplo que el Gobierno fue más pragmático en su relación con el sector privado, ya que permitió una dolarización informal y abrió las fronteras para ayudar al abastecimiento”, explicó.
Un dato relevante del hundimiento de la economía lo brinda la abrupta caída de la producción petrolera, que pasó de 2,4 millones diarios en 2013 a solo 716.000 en 2022, según registros de la OPEP, aunque en marzo de este año, el presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Pedro Tellechea sostuvo que la producción fue de 895.000 barriles diarios.
En lo que hace a la producción industrial, la situación sigue siendo muy complicada, aunque el nivel crítico de la industria ocurrió en 2021, cuando operaba al 21% de su capacidad. Ahora está al 42%, a partir de la recuperación de ciertos sectores como el agro y la farmacéutica, afirman desde la Central Industrial. Cabe recordar que cuando Maduro llegó al poder, el uso de la capacidad instalada estaba al 70%.
Según la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) “buena parte de la industria nacional está intervenida por el Gobierno y otras empresas cerraron porque la operación se volvió insostenible”, ante el aumento de gastos y de la carga impositiva”.
Peor aún que la caída de la capacidad industrial fue el éxodo de 7,7 millones de personas en la última década en busca de mejores oportunidades, de los cuales el 90% está en edad laboral, muchos de los cuales tenían formación universitaria.
En 2017, el 40% de los emigrados recientes tenía nivel universitario alcanzado, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi, de la UCAB), aunque la cifra cayó a 22% en 2022.
“Perdimos lo que llaman bono poblacional. Quedamos con una mayoría en edad no productiva, tenemos gente muy menor o muy mayor. Además, se fue la gente que más consume”, en torno a los 30 años, señaló Alarcón, de la UCAB.
Tras hiperinflación, los precios suben 6% en lo que va de 2024
En cuanto a la inflación, la economía venezolana nunca logró en los últimos 40 años bajar del 10% anual, pero la crisis más aguda fue la hiperinflación que atravesó el país entre 2017 y 2021, con oleadas de aumentos de precios de tres dígitos porcentuales por mes, lo que motivó dos reconversiones monetarias en las que se eliminaron cinco ceros del Bolívar en 2018 y seis ceros en 2021. Eran épocas en las que comerciantes preferían pesar los billetes antes que contarlos para ahorrar tiempo.
El aumento de precios menguó considerablemente en los últimos dos años, pese a que 2023 cerró en 190%, en parte por una dolarización de facto en el comercio minorista. En los primeros cuatro meses del 2024, la inflación acumulada es del 6,3% en el primer cuatrimestre, la más baja en los últimos 12 años para un período similar”, según informó en mayo el BCV.
“No es una estabilización. La gente hace su presupuesto en dólares, todo lo calcula en base a dólares”, expuso Alarcón. “Todavía se usa mucho efectivo en dólares en las transacciones en las que no se usa factura”, afirmó.





