
Sinopsis: Una pequeña estación de micros en el interior de la Provincia de Córdoba. Quienes llegan o parten en los micros interurbanos son, fundamentalmente, trabajadores. Esperan. Van y vienen con su esperanza, con su cansancio. La vida en el lugar consiste en las alteraciones que provocan las partidas y las llegadas de los micros. La quietud se interrumpe, se altera durante un breve lapso, y luego vuelve la calma. La mirada de Fontán, abre un nuevo intersticio.
La Terminal es una nueva pelĂcula dirigida por el cineasta argentino Gustavo Fontán que tiene como protagonista al famoso parador de La Falda, CĂłrdoba.
La historia de La Terminal mezcla relatos locales de amor y desamor como “restos de experiencias humanas”, según explicó el director Gustavo Fontán en una entrevista al medio otroscines.com. Acerca de este largometraje, inspirado en la reconocida terminal de La Falda, el cineasta contó: “Nuestra elección fue observar el movimiento de los micros interurbanos, esos que llevan a trabajadores y estudiantes de pueblo en pueblo”.
Especialmente “personas que pasan por ahĂ a diario, van y vuelven, cada dĂa”. Por otra parte, Fontán señalĂł que “la terminal de La Falda tiene la dimensiĂłn exacta para esto porque permite ver cĂłmo se llena y se vacĂa a cada rato. Se llena y se vacĂa. Ese movimiento de superficie me resultaba muy atractivo. Lo que aparece, desaparece sin cesar. QuerĂamos filmar ese flujo”.
Acerca del proceso de filmaciĂłn en un lugar tan concurrido, el director explicĂł que Atilio Sánchez (sonidista de la pelĂcula) fue el encargado de recolectar los testimonios. “Se acercaba a todas las personas que esperaban o bajaban de los micros y les preguntaba si querĂan contar su historia de amor. Muchas personas se negaron, pero muchas nos contaron historias conmovedoras. Desde el principio sabĂamos tambiĂ©n que usarĂamos retazos de esas historias y que estarĂan en off, como si el espacio albergara un conjunto de voces que cada tanto se manifiestan”, revelĂł.
Sobre el motivo detrás de la elecciĂłn de la Terminal de La Falda como locaciĂłn, el director confesĂł: “De alguna manera, los lugares donde pasaste una buena parte de la infancia te resultan familiares. Todas mis vacaciones de niño ocurrieron en CĂłrdoba. En CosquĂn o en La Falda. No es un recuerdo especĂfico lo que estuvo detrás del proyecto sino un aroma, cierta luz. DespuĂ©s volvĂ muchas veces a esos lugares y los regresos renovaron esas sensaciones; las instalaron hasta que se volvieron persistentes”.





