
Los grandes inversores volvieron a las posiciones en oro luego de un trimestre casi que para el olvido para el mineral. Los fondos dedicados al metal registraron su mayor entrada semanal desde enero de 2026, de acuerdo con un gráfico que se desprende de un informe de Bank of America (BofA), en una señal de que el capital comenzó a recuperar exposición después de varios meses de elevada volatilidad.
La última entrada ronda los u$s5.000 millones, según la escala del BofA. El movimiento también impulsó nuevamente a terreno positivo el promedio móvil de cuatro semanas, lo que reduce la posibilidad de que se trate de una operación aislada, dicen los expertos de mercado.
La recuperación de los flujos coincidió con una mejora del precio. De acuerdo con el informe Weekly Markets Monitor del World Gold Council, el oro avanzó 2,2% durante la última semana y se ubica alrededor de los u$s4.700 por onza. Con esa suba, su desempeño acumulado en 2026 volvió a terreno positivo, aunque con una ganancia de apenas 0,5%.
Detrás del giro aparecen cuatro señales: una Reserva Federal (Fed) con menor margen para seguir subiendo las tasas, la tensión en las tasas de los Treasuries y la baja del dólar global, una mejora técnica que comenzó antes del ingreso masivo de capital y una demanda más amplia, que incluye ETF, futuros, opciones y bancos centrales.
La imagen que muestra el aumento del flujo de fondos al oro
Qué pasa con la tasa de la Fed y el precio del oro
La primera señal proviene de la economía estadounidense. El World Gold Council destacó que la moderación de la inflación, la debilidad de las ventas minoristas y el deterioro de la confianza del consumidor redujeron en agosto las expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Fed.
El cambio resulta favorable para el oro porque el metal no paga intereses. Cuando los rendimientos suben, los bonos se vuelven relativamente más atractivos. Por el contrario, cuando disminuye la expectativa de endurecimiento monetario, también baja el costo de oportunidad de mantener oro.
“El mercado está comprando oro mirando hacia adelante, no hacia las tasas actuales”, explica Renato Campos, CEO de Greyhound Trading, en diálogo con iProfesional.
Aunque los rendimientos de los bonos estadounidenses permanecen elevados, el analista considera que la menor presión para que la Fed continúe endureciendo su política, junto con un dólar más débil y una mayor incertidumbre financiera, “está reduciendo el costo relativo de mantener oro”.
Cabe aclarar que la apuesta de los fondos no implica necesariamente que la decisión de la Fed sea recortar las tasas imediatamente.. El escenario que parece incorporarse es más algo más moderado: que los últimos datos económicos reduzcan la necesidad de continuar con el ajuste monetario.
Cómo afecta la devaluación del dólar a la cotización del oro
La segunda señal apareció en los mercados de bonos y monedas. Durante la última semana, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y el dólar registraron un retroceso moderado, según el World Gold Council.
De esta manera, el oro se convirtió en la inversión que más rinde. La caída de las tasas reduce el rendimiento ofrecido por los activos seguros que sí pagan intereses, mientras que un dólar más débil abarata relativamente el metal para los inversores que operan con otras monedas.
Emanuel Juárez, analista técnico financiero, en diálogo con este medio, coincidió en que el contexto macroeconómico permite pensar que una parte del mercado está anticipándose “a menores presiones monetarias en Estados Unidos, cierta debilidad del dólar y una mayor demanda de cobertura“.
Sin embargo, Juárez advierte que todavía corresponde mantener la cautela. “Con las tasas de los bonos aún en niveles altos, yo sería prudente”, afirma.
El riesgo central se encuentra en los rendimientos reales estadounidenses. El World Gold Council indica que la tasa real del bono del Tesoro a diez años continúa firme y permanece por encima de su promedio móvil de 55 días. Una ruptura por encima del máximo de 2023, ubicado en 2,6%, podría convertirse, según el informe, en un fuerte obstáculo para el oro.
Por eso, el mercado está comprando una moderación futura de la Fed, pero todavía convive con tasas reales elevadas. Si los rendimientos vuelven a subir o el dólar recupera fuerza, parte del posicionamiento reciente podría quedar bajo presión.
La recuperación comenzó antes de la llegada de los fondos
La tercera señal es técnica. Para Juárez, el ingreso de capital registrado por BofA no apareció de manera repentina, sino que fue precedido por una extensa etapa de acumulación.
“Si bien ahora se observa una de las mayores entradas a fondos de oro desde enero de 2026, técnicamente el activo ya venía dando señales claras“, dice.
El analista explica que empezó a seguir el movimiento desde la segunda semana de junio, cuando el oro trabajó sobre un bloque semanal de compra ubicado entre u$s4.110 y u$s3.877 por onza.
Posteriormente, entre el 23 de junio y el 5 de agosto, el precio permaneció durante más de 40 días dentro de un rango de acumulación comprendido entre u$s4.200 y u$s3.959. Después de ese período, el oro llegó a subir casi 10% entre el 5 y el 13 de agosto.
Para Juárez, ese avance confirmó que existía demanda dispuesta a defender la zona inferior. En otras palabras, los grandes flujos registrados ahora por BofA llegaron después de que el precio construyera una base y absorbiera la oferta durante varias semanas.
El análisis del World Gold Council coincide parcialmente con esta lectura. La entidad sostuvo que el oro consiguió formar una base por encima de u$s 4.203, superar su promedio móvil de 55 días y quebrar la tendencia bajista vigente desde comienzos de marzo. Esa secuencia sugiere que la tendencia inmediata comenzó a girar al alza.
Por qué los bancos centrales aumentan sus reservas de oro
La cuarta señal es que la demanda no se concentra en un único instrumento. El World Gold Council detectó mayores compras en los ETF globales de oro, un incremento de las posiciones largas netas en futuros y un posicionamiento todavía alcista en el mercado de opciones.
Europa encabezó las compras más recientes. Durante la semana finalizada el 14 de agosto, los ETF europeos incorporaron cerca de 14 toneladas de oro, frente a aproximadamente siete toneladas en la semana anterior. Norteamérica y Asia también registraron flujos positivos, aunque de menor magnitud.
En el mercado de futuros, las posiciones largas netas de los administradores de fondos en el Comex aumentaron desde alrededor de 410 toneladas hasta aproximadamente 440 toneladas. También crecieron las posiciones compradoras de los principales operadores de la Bolsa de Futuros de Shanghái.
A este movimiento financiero se suma la demanda de los bancos centrales. Campos señaló que las autoridades monetarias compraron 289 toneladas durante el segundo trimestre.
“Más que un simple movimiento de refugio, estamos viendo señales de que el rally del oro podría estar retomando fuerza“, analiza el CEO de Greyhound Trading, Campos.
La combinación es relevante porque muestra diferentes capas de demanda. Los fondos responden a expectativas de tasas, dólar y momentum, mientras que los bancos centrales aportan un componente más estructural, relacionado con la diversificación de reservas.
La resistencia que todavía debe superar: qué espera el mercado
Pese a la mejora, la confirmación técnica continúa pendiente. Juárez señala que el oro todavía enfrenta una directriz bajista que conecta los máximos del 29 de enero y del 2 de marzo.
“Esa línea sigue funcionando como techo dentro de un canal descendente”, explica. Según el analista, el canal puede interpretarse como una figura de continuación dentro de una tendencia de mayor plazo que continúa siendo alcista, pero necesita una ruptura clara y sostenida para confirmarlo.
El World Gold Council ubica la primera resistencia importante en u$s 4.503, donde pasa el promedio móvil de 200 días. Más arriba aparece el nivel de u$s 4.574, correspondiente al retroceso de Fibonacci del 38,2% de toda la caída acumulada durante 2026.
La entidad considera que la franja comprendida entre u$s4.503 y u$s4.574 podría resultar difícil de atravesar en un primer intento. No obstante, una ruptura sostenida de u$s 4.574 podría señalar el comienzo de una recuperación de la tendencia alcista estructural.
En sentido contrario, una caída por debajo de u$s4.270 debilitaría el escenario inmediato. Los siguientes soportes técnicos aparecen en u$s4.224 y en la zona comprendida entre u$s4.174 y u$s4.166.
“Veo que el mercado está empezando a posicionarse, pero la confirmación técnica aún está pendiente. Mientras no se rompa esa directriz y el dólar mantenga posibilidades de fortalecerse, hay señales positivas, pero todavía no para confiarse del todo“, concluye Juárez.





