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Con el dólar fuera del radar de inversores, las oportunidades aún están en bonos y acciones

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró más de u$s2.000 millones contra emisión monetaria, y dicha emisión la está absorbiendo el Tesoro nacional, sacando pesos del mercado, lo que nos muestra una cantidad fija de moneda que no debería interferir en una suba en los índices de precios

El Gobierno, tras las elecciones, honró todo tipo de compromisos que tenía por delante; le pagó a los bonistas, al FMI y devolvió u$s2.500 millones que había tomado del Swap de Scott Besent. Todo esto lo pudo realizar por la gran colocación de obligaciones negociables del sector corporativo a escala internacional, y los bonos provinciales emitidos, de los cuales muchos aún no han sido liquidados. Si a esto le sumamos el probable desembolso de dólares por las inversiones extranjeras directas a través de los RIGI, la afluencia de dólares a la economía doméstica resulta muy importante. 

Por ahora, y solo por ahora, el BCRA compra dólares y retira pesos, pero si en los meses sucesivos hay demanda de pesos, probablemente no habría necesidad de retirar dichos pesos del mercado. Recordemos que estamos en el marco de una cosecha récord, que aún no se terminó de definir, con un clima que en las últimas semanas le fue esquivo, pero que apunta a una liquidación de dólares muy importante para los meses que van de marzo a julio próximo.

El dólar baja y se mantendrán las tasas positivas

En este contexto, para el 30 de junio, podríamos estar con reservas en torno de los u$s50.000 millones, y probablemente más cerca de colocar un bono en los mercados voluntarios de deuda. Si Argentina quisiera colocar deuda, la tasa de riesgo país que convalide debe ser más baja que la actual, esto implicaría que los bonos soberanos a 10 años rindan menos del 8,0% anual. 

En la actualidad, un bono como el AL29 rinde el 7,1% anual, el AL30 el 7,7% anual, y el bono AN29 rinde el 8,4% anual. El bono AL35 rinde el 8,9% anual, y está más cerca de llegar a un rendimiento del 8,0% anual y nos abrirá las puertas para una colocación en el exterior. La tasa de retorno de un bono de tesorería a 10 años se ubica en el 4,16% anual.

Desde noviembre del año 2024 a la fecha, el real brasileño tuvo una apreciación del 18%, las monedas emergentes se fortalecieron contra un dólar americano que está muy débil. En el caso de Argentina, vimos una anomalía que fue la suba del tipo de cambio previo a las elecciones; en la actual coyuntura, vemos un repliegue del dólar a niveles más bajos. El 24 de octubre de 2025 el dólar mayorista estaba en $ 1.485,9, en la actualidad está cotizando en torno de los $1.400 y con grandes posibilidades de que dicha baja se profundice en los meses que siguen. 

El índice de inflación de diciembre fue 2,8% y en enero 2,9%; entre ambos suman el 5,8%. Si lo anualizamos, elevando ese valor a la 6, nos da una tasa del 40,1% anual, algo inadmisible para un plan económico con ancla cambiaria, monetaria y fiscal. El único camino viable es más superávit fiscal, seguir el camino de cero emisiones monetarias, y baja del tipo de cambio, ya que en la previa de las elecciones tuvimos una suba desmedida.

Bajo estos supuestos, creemos que la economía seguirá con una tasa de interés positiva frente a la inflación, que va a generar un daño colateral en la actividad económica, pero que será funcional a una merma en los precios en los meses venideros.

Un peso más fuerte hará que disminuyan los precios de los productos importados y que muchos productos que eran competitivos en el exterior comiencen a ofertarse en el mercado interno, con lo cual no hay duda de que los precios ajustarán a la baja.

Qué bonos y acciones mirar en este contexto

En este contexto, no luce atractivo comprar dólares, más bien es altamente recomendable invertir en colocaciones en pesos a tasa variable. Un bono en pesos que ajusta por inflación, como el X30N6 rinde inflación más 7,5% anual, y un bono en pesos como el S30N6 rinde el 37,0% anual.

Como ambos vencen el 30 de noviembre del año 2026, la comparación entre ambos estaría descontando una inflación esperada del 27,4% anual, que luce elevadísima en función de las medidas monetarias, cambiarias y fiscales que está tomando el Gobierno. Por ello, recomendamos colocarse en tasa fija, en un bono como el S30N6 y no en títulos ajustados por inflación. 

Los bonos soberanos en dólares siguen teniendo atractivo, pero ahora en el tramo largo de la curva. En breve, el riesgo país podría ubicarse en un nivel similar al riesgo corporativo de igual plazo, con lo cual nos parece que los bonos soberanos corren con ventaja frente a las Obligaciones Negociables. 

En cuanto a las acciones, estamos próximos a que llegue el balance de Mercado Libre, importantes bancos del exterior presagian buenos resultados y precios objetivos mucho más altos que los actuales.

Si a esto le sumamos la expectativa que despiertan las empresas ligadas a energía, Argentina muestra un gran potencial para ganar dinero invirtiendo en activos financieros, y salir del ostracismo y popular compra de dólares como forma de ahorro.

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