
Después de cuatro décadas, Luis Guaiquil dejó de estar ligado al Club Deportivo San Martín. Cumplió funciones de presidente, director técnico, canchero y hasta jugador en la Liga Independiente de los Barrios. “Es un ciclo que se cumple, tal vez no de la mejor manera, pero acepto la sugerencia de la actual dirigencia de dar un paso al costado”, señaló Guaiquil.
A los 63 años, Luis Guaiquil se desvincula de un club en el que dejó tantas horas como sentimientos. En la charla, hay momentos en los que se expresa con un poco de descontento por el alejamiento, pero al mismo tiempo, cuando repasa los momentos vividos, la voz toma fuerza y se hace escuchar con mucho orgullo por haber sido parte de dos generaciones de chicos que lo tuvieron como referente.
Luis Guaiquil vio crecer a nenes que hoy cerca de los 40 años lo saludan en la calle con mucho respeto. “Lucho” fue y es, en el club San Martín, un apodo que se enlaza con la enseñanza, no sólo de cómo pegarle a la pelota, sino, esencialmente de cómo alejarse de los malos hábitos.
En esa lucha que no permite relajarse -la de darles a los chicos oportunidades de vida-, “Lucho” Guaiquil ganó y perdió. Porque muchas veces, hubo que lidiar contra acostumbramientos familiares que no eran ejemplos y aún así siguió insistiendo. Ganó pulseadas de las bravas en ese sentido, pero también anotó y con mucha tristeza, derrotas que ya parecían combates triunfantes.
Pero no se arrepiente, “Lucho” Guaiquil sabe que hizo todo lo que su preparación le permitió dar. Sin formación pedagógica, sin asistencia de psicólogos deportivos, utilizó el sentido común para predicar con el ejemplo. Tal vez por eso le duele tanto haber aceptado la sugerencia de dar un paso al costado.
Hubo un acontecimiento que se convirtió en bisagra. En las semifinales del Torneo Integración “B”, San Martín enfrentó a Palazzo en la cancha de Roca. Incidentes graves con reacciones repudiables de jugadores y padres de séptima división, determinaron que el club sea sancionado por cuatro meses.
A Luis Guaiquil no le duele tanto la sanción, lastima mucho más el hecho de violencia que mancha y se hace notorio por sobre aquellas batallas ganadas.
“Y, sí…, ese es el motivo real de mi alejamiento. Los dirigentes me dijeron que quieren un cambio. Me pidieron que dé un paso al costado y yo quiero tanto a mi club, que si el inconveniente pasa por mí, debo hacerme a un lado. A buen entendedor, pocas palabras”, señaló.
Recorrió y fue testigo de gran parte de la historia de San Martín, tanto en la Liga Independiente de los Barrios, como en el momento de afiliarse a la Oficial. Justamente, Guaiquil fue uno de los que más insistió para competir en la Liga de Futbol. “Quería que los chicos vean otro futbol y que jueguen en otras canchas. Lo conseguimos y pudimos hacerlo con alegrías inolvidables como los ascensos. Esas cosas quedan para siempre”, rememora.
A pesar de todo, Guaiquil no para de agradecer, “a todos los chicos del barrio que jugaron en San Martín, a los dirigentes que pasaron y los que están. A los padres que me ayudaron a sacar chicos de la calle, a los jugadores que tuve en inferiores y que me saludan cuando los veo ya como padres de familia. A quienes alguna vez pusieron una moneda para que una combi nos lleve a una cancha o nos dieron para el colectivo. Todos queremos a San Martín, por eso lo valoro tanto”.
“Seguro me va a costar estar afuera del club, son muchos años entrando a los vestuarios, a la cancha, marcándola, tapando lagunas para que se pueda jugar, reparando redes. Pero todo lo hice con gusto, sin que nadie me obligara y eso me deja muy contento”, manifestó.
Ahora piensa en ocupar su tiempo jugando en veteranos. “Soy arquero, me voy a ir a un equipo de categoría Fundadores que quiera un viejito que tape alguna pelota. Eso sí, cada vez que pueda, voy a ir a ver a mi San Martín querido”.






