
La escasez de dólares es tan crítica que el Gobierno puso límites incluso a las importaciones de Vaca Muerta, una especie de “joya de la abuela” a la hora de hablar de futura generadora de divisas.
La decisión de bloquear gran parte de las importaciones que realiza el país es una instancia de último recurso que se puso en práctica en las últimas jornadas, a pedido del FMI.
Hasta ahora, Sergio Massa venía privilegiando el sostenimiento de la actividad económica -inclusive por encima de la pelea contra la inflación-, con la intención de llegar con las mejores chances a las elecciones primarias del próximo domingo 13.
Sin embargo, algo cambió a partir del preacuerdo rubricado con el Fondo Monetario. Economía anunció medidas que aumentaron la presión fiscal sobre las importaciones y, en simultáneo, se generó el denominado “dólar maíz” de $340 para las exportaciones de ese grano.
Todo bajo el telón de fondo de la seria escasez de divisas, y en medio de las negociaciones con el organismo internacional.
Lo que no se anunció, pero que se está llevando rigurosamente a cabo, tiene que ver con el bloqueo prácticamente generalizado de las importaciones. “Sólo están entrando las que realiza directamente el Estado, que no necesitan validaciones”, dice a iProfesional el responsable de comercio exterior de uno de los principales bancos del sistema.
Sin dólares y en medio de una negociación con el FMI, el Gobierno se vio obligado a cambiar su estrategia dramáticamente
El hecho de que ni siquiera se habiliten los dólares para Vaca Muerta da cuenta de la gravedad de la situación. Las compras desde ahí gozan de un “canal verde” que evidentemente mutó a colorado en las últimas jornadas.
Distintas compañías del sector ya reclamaron de manera formal, y la cámara que las agrupa pidió una reunión con el Gobierno para intentar un cambio de la dinámica.
Tan delicado es el tema que las automotrices y otros sectores industriales, que pueden diferir los pagos de sus importaciones por 195 días (hasta el ingreso del próximo Gobierno), tampoco consiguen las autorizaciones.
Estos dos últimos ejemplos de trabas totales -Vaca Muerta y a las automotrices, inclusive las que tienen superávit comercial- da indicios de que se trata de un pedido expreso del FMI, en un intento de última instancia por resguardar las escuálidas reservas del Banco Central.
Impacto en Vaca Muerta
Empresarios con intereses directas en Vaca Muerta contaron a iProfesional que el Gobierno ya no les autoriza las importaciones más pequeñas pero ultra necesarias para mantener las actividades en el sector.
Se refieren a repuestos, productos químicos, herramientas y hasta artículos tecnológicos necesarios para evitar un parate de la producción.
Economía anunció medidas que aumentaron la presión fiscal sobre las importaciones
En las últimas horas hubo negociaciones directas con Energía y Producción, y el planteo de las compañías es que habrá un deterioro rápido de la fase productiva, a la que el propio Gobierno le pone fichas para mejorar el balance cambiario. La realidad que cuentan los ejecutivos permite entrever la enorme dificultad coyuntural en materia de divisas en el Banco Central.
“No hay otra forma de entender esta decisión”, plantea uno de los empresarios consultados. “Se nos agota el stock y, en los hechos, estamos canibalizando el sector. Sacamos bombas de un pozo petrolero para traerlo a Vaca Muerta”, grafica en diálogo con iProfesional.
Hasta ahora, el Gobierno había sostenido la actividad económica sin tener que apelar a un bloqueo tan importante de las importaciones. Las compras en el exterior cayeron un 8,5% en el primer semestre del año frente a una contracción del 24,5% de las exportaciones.
Sin dólares y en medio de una negociación con el FMI, sin ninguna meta cumplida pero sin la complacencia por el efecto de la sequía, ahora el Gobierno se vio obligado a cambiar su estrategia dramáticamente.
Golpe en el mercado y en la inflación
El bloqueo a las importaciones, de manera tan determinante, tuvo un impacto muy negativo en el mercado cambiario.
El dólar blue volvió a escalar y, acaso todavía más relevante, también lo hicieron las cotizaciones de los dólares financieros. La brecha se volvió a ampliar, con lo cual recrudecen también las presiones sobre el tipo de cambio oficial.
Los precios vuelven a acelerar por la aparición de un nuevo “dólar maíz” de $340 y también por las turbulencias cambiarias
En este contexto, la dinámica inflacionaria se recaliente. Sucedió cada vez que la brecha cambiaria se ensanchó.
Sucedió en marzo de este año, cuando el dólar blue se escapó a los $500 y la inflación de abril trepó al 8,4% y recién pudo desacelerar al 6% tres meses más tarde, básicamente porque el precio de la carne se estabilizó.
Ahora, los precios vuelven a acelerar. Por la aparición de un nuevo “dólar maíz” de $340, pero también por las turbulencias cambiarias.
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