
Tras 100 días de negociaciones que atravesaron momentos tensos en los que Sergio Massa se puso “picante”, según reveló su esposa Malena Galmarini, finalmente el acuerdo con el FMI puede ver la luz al final del túnel. El trabajo de la delegación enviada a Washington encabeza por el viceministro Gabriel Rubinstein atravesó momentos de zozobra, a tal punto que parecía que la discusión naufragaba y que la Argentina no iba a pagar el fuerte vencimiento que se viene a fin de mes, que ronda los u$s3.500 millones entre vencimientos e intereses.
Luego de dar a conocer la concreción de un principio de acuerdo, el Gobierno lanzó un paquete de medidas cambiarias e impositivas para resguardar las reservas. Entre ellas, el encarecimiento del dólar ahorro y las importaciones, además de un nuevo “dólar agro” para incentivar las liquidaciones de las economías regionales. No obstante, las novedades respecto del dólar son solo la “punta del iceberg” del proceso que permitió renovar el pacto con el FMI.
El hecho es que, para llegar a este te punto, los técnicos de Economía presentaron un argumento a sus pares del Fondo que finalmente ayudó a destrabar las negociaciones. Para eso también ayudó la luz verde enviada por el gobierno norteamericano, según pudo verificar iProfesional de allegados a las discusiones.
La carta de Massa para salvar la negociación con el FMI
El argumento de los enviados de Massa fue mostrar cómo, a pesar de las dificultades inesperadas ocurridas en la primera mitad del año, se había logrado mantener a raya el déficit fiscal.
“Si logramos mantener a raya los números a pesar del derrumbe de la recaudación provocado por la sequía, piensen en lo que lograremos en la segunda mitad del año, cuando la sequía ya sea un mal recuerdo”, fue uno de los argumentos exhibido por Massa en conversaciones por zoom realizadas muchas veces por la noche desde su casa.
El equipo técnico se ocupaba, por su parte, de exhibir datos que confirmaban la voluntad de Massa de ajustar el gasto.
Fuerte recorte de gastos, el argumento de Massa para convencer al FMI.
Por ejemplo, uno de los “Excel” exhibidos mostraba que vía recortes en gastos sociales y en subsidios a la energía por los aumentos de las tarifas, el gasto primario cayó más del 6 por ciento en la primera mitad del año.
Si bien a pesar de ese ajuste el déficit primario (antes del pago de deuda) subió 16,7%, el equipo económico explicó que el escenario hubiese sido aún más complicado de no haber mediado la voluntad de recortar el gasto, si se tiene en cuenta el feroz impacto de la caída de la producción agropecuaria y, también, las restricciones a las importaciones para tratar de frenar -sin gran éxito- la sangría de reservas.
El tema del filtro aplicado al ingreso de insumos desde el exterior, vía las polémicas y cada vez más opacas SIRA, hizo posible atenuar la salida de reservas netas, cuyo saldo a julio es negativo en unos u$s8.000 millones, según cálculos de las consultoras privadas, ya que el BCRA no informa ese dato estratégico.
En la caída del gasto que el equipo económico mostró ante el FMI jugó un rol clave la inflación, que licúa jubilaciones, planes sociales y subsidios.
Los números del déficit argentino
Así el déficit primario acumulado fue 1,11% del PIB. Respecto de igual período de 2022, implica una suba de apenas 0,14 puntos porcentuales, lo cual fue otro de los argumentos exhibidos por los “Massa boys” ante los técnicos del Fondo.
Distinta fue la situación del déficit financiero. Es que los intereses de deuda acumularon un aumento interanual real del 28%, y calculados sobre PIB subieron a 0,8%.
Sergio Massa, forzado a realizar el ajuste en medio de la campaña electoral.
Economía argumentó que en el primer semestre fue notorio el impacto de la sequía sobre la recaudación asociada a los derechos de exportación que percibe el Estado Nacional.
Estimaron una caída de $750.000 millones (0,4% del PIB) comparado con lo previsto en el Presupuesto. Con ese argumento, los enviados argentinos explicaron que de no haber mediado la sequía el déficit hubiese sido mucho menor.
En número duros, el rojo financiero acumulado del primer semestre de 2023 fue de $3,6 billones (2,1% del PBI).
En tanto, el desequilibrio primario fue de $2,28 billones (1,3% del PBI).
Aquí llegó otro de los argumentos de Economía ante el FMI para demostrar el “esfuerzo” fiscal que se está haciendo. Explicaron que el rojo se redujo respecto de 2022. El año pasado, el desequilibrio financiero había sido del 2,4% sobre el PIB, y el primario de 1,8%.
El duro ajuste que Massa mostró al Fondo Monetario
Massa no lo dirá nunca, pero como muestra del “ajuste” también se indicó que las asignaciones familiares cayeron 40%, la asignación por hijo 12% y las jubilaciones 8%, siempre en términos reales.
Y se enumeró, además, que las transferencias a provincias bajaron 23%, las pensiones no contributivas 19%, los subsidios la energía 15% y al transporte 22%.
Hay un elemento que, en medio de la urgencia que representan los pagos al FMI previstos para fin de mes, parece haberse mencionado poco en las negociaciones.
Apremiado por los vencimientos, Massa logró cerrar los términos preliminares del acuerdo con el Fondo.
Se trata de la desaceleración que está experimentando la economía. La actividad industrial y la construcción registran una desaceleración. Se trata de un enfriamiento por ahora gradual de la economía.
En mayo, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) que mide el Indec cayó 2,9% respecto a igual mes de 2022. El acumulado de los cinco primeros meses del año ya presentó una retracción de 1,9% respecto de igual período de 2022.
También la industria tuvo resultados negativos en mayo con una merma del 1,5% con respecto a abril. En cambio, en la comparación con el mismo mes del año pasado se registró una suba de 1,1% y en el acumulado enero-mayo de 2023 presentó un incremento de 2,2%.
El fantasma de la recesión
Más preocupados por los tipos de cambio múltiples, el retraso cambiario y la emisión monetaria, los técnicos del Fondo prefirieron no avanzar sobre un dato que sí preocupa a quienes deben llevar sobre sus hombros la economía real a diario: la Argentina podría caer en recesión hacia fin de año de no mediar una extraordinaria campaña agrícola.
Eso implicaría una fuerte caída en la recaudación, pero sobre todo un deterioro aún mayor de la situación social, con una pobreza que medida por niveles de ingresos ya supera el 40%, de acuerdo con las proyecciones de la Universidad Católica.
Massa cree que será un tema clave a resolver por el próximo Gobierno que asuma el 10 de diciembre, que él aspira presidir.
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Mientras tanto, busca seguir haciendo su “magia” sacando “conejos de la galera”, mientras trata de mostrarse “ortodoxo” de cara a las negociaciones con el Fondo, y “heterodoxo” a la hora de tratar de retener a los votantes duros del kirchnerismo, sin los cuales su sueño de ocupar el sillón de Rivadavia será imposible.





