{"id":20206,"date":"2024-01-03T21:09:00","date_gmt":"2024-01-03T21:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.puntal.com.ar\/libros\/las-virtudes-la-distraccion-y-el-rescate-una-lengua-secreta-la-bitacora-virginia-cosin-n208931"},"modified":"2024-01-03T21:09:00","modified_gmt":"2024-01-03T21:09:00","slug":"las-virtudes-de-la-distraccion-y-el-rescate-de-una-lengua-secreta-la-bitacora-de-virginia-cosin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/2024\/01\/03\/las-virtudes-de-la-distraccion-y-el-rescate-de-una-lengua-secreta-la-bitacora-de-virginia-cosin\/","title":{"rendered":"Las virtudes de la distracci\u00f3n y el rescate de una lengua secreta: la bit\u00e1cora de Virginia Cosin"},"content":{"rendered":"\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/latecordoba.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/las-virtudes-de-la-distraccion-y-el-rescate-de-una-lengua-secreta-la-bitacora-de-virginia-cosin.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p> Convencida de que &#8220;escribir es editar y un editor es, principalmente, un lector&#8221;, Cosin dedica su \u00faltimo libro, que integra la colecci\u00f3n Sencillos de la editorial Vinilo, a trazar su biograf\u00eda como lectora y escritora, cruzada por los meandros de sus relaciones, la maternidad o la mirada sobre el trabajo de sus alumnos en los talleres. Y asume, en una postura que incluso va a contramano de cierto clima de \u00e9poca, que la escritura es un trabajo &#8220;silencioso que lleva tiempo&#8221; y que la remuneraci\u00f3n -la capacidad de aprender a ganarse la vida con el oficio- lejos de ser vergonzante es un asunto a explorar.<\/p>\n<p>Autora de las novelas &#8220;Partida de nacimiento&#8221; y &#8220;Pasaje al acto&#8221;, coordina talleres de lectura y de escritura y, en el \u00faltimo tiempo, ha guiado a muchos autores a la instancia de la publicaci\u00f3n y el reconocimiento que traen los premios, pero tambi\u00e9n a la escucha de lo que llama &#8220;la propia musiquita&#8221;: &#8220;Todos tenemos una lengua secreta. Es la lengua de nuestra infancia y de nuestros sue\u00f1os. Pero la perdemos, la olvidamos, est\u00e1 asordinada por las reglas y las convenciones que incorporamos, a medida que ingresamos en la vida adulta, para poder vivir en sociedad. Est\u00e1 ah\u00ed, es la propia musiquita, pero cuesta escucharla&#8221;.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo naci\u00f3 &#8220;La pizarra m\u00e1gica&#8221;? \u00bfDe qu\u00e9 idea o impulso?<\/strong><\/p>\n<p>-Para m\u00ed siempre es un misterio el origen o el comienzo de un libro. Hasta ahora me pasa siempre m\u00e1s o menos del mismo modo: el material ya est\u00e1 pr\u00e1cticamente escrito de manera m\u00e1s bien dispersa y el libro se arma a posteriori, cuando empiezo a revisar carpetas, archivos, anotaciones. En este caso hab\u00eda empezado a escribir una novela, o algo que pod\u00eda ser una novela, y de pronto me di cuenta de que la voz se me hab\u00eda desviado hacia una zona un poco m\u00e1s ensay\u00edstica, donde retomaba cuestiones que aparec\u00edan de forma recurrente en las charlas que tengo con los asistentes a los talleres de escritura. Me di cuenta de que el tono era diferente de lo que ven\u00eda haciendo o intentando hacer y abr\u00ed un documento nuevo en el que empec\u00e9 a separar los dos materiales, el de la novela y el de este libro, antes de saber que ser\u00eda un libro. Hace rato que me interesa particularmente ese territorio inestable y precario, que para m\u00ed es de una fertilidad enorme, del ensayo. Un g\u00e9nero anfibio capaz de cruzar algo de la cr\u00f3nica, algo de la novela, algo de la teor\u00eda.<\/p>\n<p><strong>-En &#8220;La pizarra m\u00e1gica&#8221; traz\u00e1s una genealog\u00eda de tu oficio como escritora. Comienza con tu capacidad de lectora temprana, pero con una tendencia a ver las palabras como im\u00e1genes y a tener faltas de ortograf\u00eda. No sos una alumna destacada. \u00bfQu\u00e9 de aquella supuesta contradicci\u00f3n o hiato crees que dej\u00f3 rastro en tu escritura?<\/strong><\/p>\n<p>-En realidad tengo que confesar que nunca adquir\u00ed el oficio. Si me pregunt\u00e1s c\u00f3mo se hace, no tengo la menor idea. Para m\u00ed cada vez es la primera vez. Y la mayor\u00eda de las veces no me sale, o me sale algo distinto de lo que yo pensaba que quer\u00eda escribir o contar o decir. Y ah\u00ed est\u00e1, creo yo, la gracia (al menos en parte) del asunto. No quiero romantizar ni caer en lugares comunes. Pero supongo que la disposici\u00f3n a leer, a leer mucho, y a escribir -dos actividades solitarias, que se hacen en estado de aislamiento, que pueden incluso inducir a un especie de trance, que no son redituables, que se hacen de forma inexorablemente lenta- proviene de alg\u00fan tipo de debilidad, de falla o de rotura, y de esa misma debilidad puede nacer una especie de fortaleza. En eso sigo a Deleuze cuando dice que el escritor, aunque pase por etapas de locura o enfermedad, no escribe porque est\u00e1 loco o enfermo, sino m\u00e1s bien porque es m\u00e9dico. M\u00e9dico de s\u00ed mismo y del mundo. No s\u00e9 si el hecho de ser una mala alumna, o una alumna distra\u00edda o un poco vaga o, diagnosticar\u00edan hoy, con d\u00e9ficit de atenci\u00f3n, dej\u00f3 rastro -por otro lado, sigo siendo esa nena- sino que lo que escribo, la forma en la que escribo es, en s\u00ed misma, la marca, el rastro. Lo que creo que aprend\u00ed, si es que aprend\u00ed algo, es que s\u00f3lo distray\u00e9ndose es posible dejarse atrapar por lo imprevisible. Nietzche lo dice mejor: &#8220;Siempre estoy a la altura del azar. Para ser due\u00f1o de m\u00ed he de estar desprevenido.&#8221;<\/p>\n<p><strong>-&#8220;Podr\u00eda vivir solo leyendo. Ya est\u00e1 todo escrito. No necesito pronunciarme&#8221;, cont\u00e1s sobre tus primeros pasos de lectora adolescente \u00bfCu\u00e1ndo cre\u00e9s que empieza a romperse esa l\u00f3gica y pas\u00e1s a escribir?<\/strong><\/p>\n<p>-Hay un librito muy breve de Proust que se llama &#8220;Sobre la lectura&#8221;. Ah\u00ed \u00e9l dice que cuando uno es chico lee para evadirse del mundo, para retirarse, para olvidarse de s\u00ed. Pero hay un momento, sigue m\u00e1s adelante, en el que adem\u00e1s de entrar en el mundo fantasioso del libro, necesitamos salir -ese momento del que tambi\u00e9n habla Barthes cuando dice que un lector de verdad no lee de un tir\u00f3n, sino que levanta cada tanto la cabeza para pensar- . Y que es en ese movimiento de irse del libro y volver que uno es tomado por el deseo de escribir. En realidad creo que la cuesti\u00f3n es que no hay ruptura: leer es escribir y escribir es leer.<\/p>\n<p><strong>-El libro tambi\u00e9n recorre tu identidad como lectora a lo largo de los a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo pens\u00e1s el v\u00ednculo entre lectura y escritura?<\/strong><\/p>\n<p>-El lugar com\u00fan ser\u00eda decir que no se puede escribir sin leer. Cierto. Pero creo que si esto se convierte en una consigna vac\u00eda se pierde su verdadero sentido. Para m\u00ed es as\u00ed porque, al leer, lo que hacemos, antes que nada, es separar, discernir. Por ejemplo: cuando subrayamos, separamos un fragmento del texto que por alg\u00fan motivo nos produjo algo. Al leer activamente necesitamos, casi seguro, leer con un l\u00e1piz en la mano. Primero recortamos, aislamos &#8211; lo sepamos o no, lo hagamos o no conscientemente &#8211; y despu\u00e9s volvemos a conectar, asociar, vincular, no s\u00f3lo lo que nos resuena y nos atraviesa de un s\u00f3lo libro, sino de muchos, y no s\u00f3lo de lo que leemos en los libros, o en las pantallas, sino de lugares, caras, sonidos, sensaciones, tonos, gestos, toda una multiplicidad de im\u00e1genes y sensaciones que de alguna manera tenemos que traducir, trasladar, desplazar, metaforizar y a las que les otorgamos sentidos nuevos en otro plano que es el de nuestra singularidad. Eso es escribir. Escribir no es crear desde la nada, nunca se crea desde la nada, m\u00e1s bien recortamos, seleccionamos y volvemos a pegar. Por eso le dedico un cap\u00edtulo a la isla de edici\u00f3n, al montaje: para m\u00ed escribir es editar y un editor es, principalmente, un lector.<\/p>\n<p><strong>-Cit\u00e1s a Pizarnik (&#8220;Lo m\u00e1s dificil es escribir con una lengua hermosa y, al mismo tiempo, ser fiel a la propia voz&#8221;) e indag\u00e1s en el gesto que repet\u00eds en tus talleres: ayudar a buscar la verdad del texto. \u00bfCon qu\u00e9 dificultades (en el ejercicio propio, pero tambi\u00e9n con tus alumnos) te encontr\u00e1s cuando intent\u00e1s llegar a ese n\u00facleo hondo y oscuro?<\/strong><\/p>\n<p>-Creo que todos tenemos una lengua secreta. Es la lengua de nuestra infancia y de nuestros sue\u00f1os. Pero la perdemos, la olvidamos, est\u00e1 asordinada por las reglas y las convenciones que incorporamos, a medida que ingresamos en la vida adulta, para poder vivir en sociedad. Est\u00e1 ah\u00ed, es la propia musiquita, pero cuesta escucharla. Pizarnik dec\u00eda tambi\u00e9n que las palabras nunca alcanzan para decir lo que se quiere decir. Ella quer\u00eda escribir una novela, pero s\u00f3lo le sal\u00edan poemas cortos. Y qu\u00e9 poemas. Su diario es de alguna forma el diario del fracaso de la novela. Y justamente gracias a ese fracaso llega con su lengua castrada e incompleta a combinar, de forma muy sint\u00e9tica, unas pocas palabras que consiguen rozar lo indecible.<\/p>\n<p>A veces en el taller veo que se esfuerzan como locos por intentar escribir de una forma que por alg\u00fan motivo les parece &#8220;linda&#8221; o &#8220;po\u00e9tica&#8221; o &#8220;literaria&#8221; o est\u00e1 de moda y entonces trato de llevarlos para otro lado. Es complicado porque muchas veces parece que soy dura, o cr\u00edtica, cuando en realidad lo que yo quiero es habilitar una salida para que no caigan en esa trampa en la que, claro, yo tambi\u00e9n caigo permanentemente. Es curioso, pero muchas veces para liberarse de esa trampa no hay que hacer m\u00e1s que un movimiento chiquito, como en esos juegos de encastres chinos, en los que se puede estar horas, d\u00edas y hasta a\u00f1os intent\u00e1ndolo y de pronto, clic, se desenganch\u00f3 eso que parec\u00eda imposible de destrabar. Como dice Mariano Dupont en &#8220;Vida de maniobras&#8221;, una novela que me encant\u00f3 porque justamente habla de todas estas dificultades con lucidez y humor, lo m\u00e1s dif\u00edcil es luchar contra el ojo hostil, esa mirada despiadada de uno mismo sobre eso que escribe y que puede terminar siendo totalmente destructiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\nLa destacada escritora argentina cuenta de su nuevo libro &#8220;La pizarra m\u00e1gica&#8221;  <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":20207,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20206"}],"collection":[{"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20206\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latecordoba.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}